El posicionamiento, corresponde a la pregunta de cómo me ven mis electores, cómo me conciben mis votantes. Ojala corresponda a la forma como se quiere que lo vean, que lo observen, que lo distingan por tal o cual cualidad, virtud, característica, emblema, frase o aun defecto. Lo importante es que fácilmente, sin esfuerzo alguno y sin pensar demasiado- los ciudadanos distingan la oferta política y así, la diferencien de las demás.
Luego de evaluar diferentes segmentos, el gerente de Politing decidirá cuáles y cuántos segmentos atenderá. Seleccionará el (o los) mercado(s) electoral(es) meta, es decir, un (o varios) conjunto(s) de electores que tengan necesidades o características comunes y a los cuales decidirá atender.
En lugar de lograr una participación pequeña en un mercado grande, el gerente de Politing va tras una participación grande en uno o unos cuantos sub-mercados electorales, lo que permite afianzarse en uno o en pocos segmentos para resistir -con mejores posibilidades de éxito- los constantes e inevitables ataques de la competencia. Estos nichos se escogen porque se conocen mejor sus necesidades, se ha adquirido una buena reputación en él, se tiene una sinergia especial, etc.
Se puede también posicionar en forma diferente en varios segmentos a la vez. Aunque un segmento tenga el tamaño y el crecimiento correctos y sea estructuralmente atractivo, se deben considerar los propios objetivos y recursos en relación con ese segmento.
Así, algunos podrían descartarse, porque no encajan con los objetivos de la campaña. Aunque un segmento cumpla con lo anterior, el gerente de Politing debe considerar si posee las habilidades y los recursos que necesita para tener éxito en ese segmento. Solo debe ingresar a aquellos en los que se es capaz de desarrollar reales ventajas competitivas.
Más aun, un segmento podría ser una opción poco recomendable desde un punto de vista ideológico. Segmentos como los neonazi o los nacionalistas en ideologías liberales o aquellos grupos a favor de homosexuales, lesbianas o el aborto, en partidos conservadores, los amantes de la caza y la pesca en partidos ecologistas, etc. son ejemplos de la importancia del posicionamiento al tomar la opción de incluir algunos o varios segmentos.
Adicionalmente, si un segmento es congruente con los objetivos del partido, éste debe decidir si posee las habilidades y los recursos necesarios para tener éxito en ese segmento. Si el partido carece de la fuerza necesaria para competir con éxito en él y no puede desarrollar fácilmente sinergias propicias, no deberá escogerlo. Incluso si el partido posee la fuerza requerida -dudablemente- necesitará utilizar habilidades y recursos superiores a los de la competencia, si realmente quiere prosperar en ese segmento del mercado. El partido solo debe ingresar en segmentos en los que pueda ofrecer su valor superior y obtener ventajas sobre sus competidores.
Una vez que el gerente de Politing ha decidido en cuáles segmentos del mercado electoral entrará y se concentrará, el siguiente paso es decidir qué posición o posiciones quiere ocupar en esos segmentos. La posición de la oferta política es la forma como los electores la definen en forma concreta y específica, con base en sus atributos importantes. Es el lugar que la oferta política ocupa en la mente de los electores, en relación con las ofertas de la competencia.
La utilización de los símbolos es importante para el reconocimiento al instante de una oferta política concreta. Los colores, eslogan o frases que se escojan, deben comunicar su personalidad y reflejar esas cualidades.
Se aconseja promover agresivamente solo un beneficio o sello distintivo ante el mercado meta: una propuesta de presentación única para cada oferta política y lo recomendable es ser fiel a ella. Cada partido o movimiento debe escoger un solo atributo y luchar por ser el mejor, el abanderado de esa causa. Los electores recuerdan mejor el primero, el número uno, sobre todo, en una sociedad sobrecomunicada como la actual.
Algunos expertos en Politing recomiendan posicionarse con más de un factor de diferenciación, sin embargo, a medida que se aumenta el número de beneficios que proporciona las diferentes ofertas, se corre el riesgo de crear confusión en la mente del elector, perdiendo fuerza en su posicionamiento. En todo caso se deben evitar tres errores: el subposicionamiento o no lograr posicionar realmente la oferta política, al no representar nada especial para los electores. El sobrepocionamiento al presentar ante los electores una imagen demasiado estrecha de la oferta política y el posicionamiento confuso, dejando a los electores con una imagen no clara de la oferta política.
El posicionamiento no existe sólo en Politing, se presenta en todas las circunstancias y actividades de la vida. A propósito ¿cómo, o por qué lo conocen, lo identifican y lo distinguen a usted sus conocidos, apreciado lector?
Fuente: Articulos sobre Politing enviado por el Prof. Carlos Zalazar de la Ciudad de Puebla, Mexico.
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