Por qué Obama debe renunciar al 2012

El presidente Obama debe decidir ya como quiere gobernar en los dos años previos a la elección presidencial del 2012.

En días recientes ha ofrecido versiones contradictorias sobre cómo enfrentar los problemas del país. En una, habló de la necesidad de correcciones a la mitad del camino, mientras que en otra expresó su intención de adoptar ideas de ambos partidos. Antes de las elecciones intermedias, dijo que en los próximos dos años habrá combates mano a mano contra los republicanos, a quienes se refirió como enemigos.

Queda claro que el Presidente no ha llegado a una resolución en su fuero interno sobre lo que quiere hacer ni como debe hacerlo.

Estamos en un momento crítico para el país, desde una economía que no avanza hasta la carga excesiva del déficit y la indecisión en política exterior; el país sufre de una exagerada sensación de crisis y ansiedad por el futuro. En estas circunstancias, Obama tiene la oportunidad de capturar de nuevo la imaginación del país y de galvanizar al público para las duras decisiones que vienen, pero la única forma en que lo puede lograr es poniendo los intereses del país antes que los personales y los políticos.

Para ese fin creemos que Obama debe anunciar inmediatamente que no será candidato a la reelección en el 2012.

Si el Presidente opta por tratar de reelegirse, tendríamos garantizados dos años de paralización política en el momento más inoportuno; sin embargo, al admitir que será un Presidente de un solo periodo estaría cumpliendo con una premisa electoral básica del 2008, de remover el veneno de nuestra cultura de polarización y poner fin al resentimiento y divisionismo que han erosionado nuestra identidad nacional y objetivos comunes.

No hemos llegado a esta conclusión con ligereza, pero creemos que está claro que el Presidente ha perdido la confianza de sus gobernados. La elección intermedia no fue otra cosa que un referéndum de su Presidencia, aunque no haya resultado en una aprobación de la visión republicana para el país, la golpiza que recibieron los demócratas, ciertamente, fue un voto de no confianza en Obama y su partido. El Presidente perdió la credibilidad ante los republicanos y ante los independientes.

La mejor forma en que puede enfrentar los retos a la nación, así como las serias amenazas a su credibilidad y posición es dejar perfectamente claro que durante los próximos dos años se enfocará exclusivamente a los problemas del país y no en la política del momento o la campaña del 2012.

En función de nuestro divisionismo político y problemas económicos, gobernar y hacer campaña se han vuelto incompatibles. Obama debe deshacerse de todos los encuestadores, asesores, consultores y estrategas que desmenuzan toda decisión y juicio con relación a su impacto en las perspectivas políticas del Presidente y dedicarse a gobernar según su mejor instinto.

En una ocasión, Obama dijo a la conductora Diane Sawyer: “Preferiría ser un buen Mandatario de un periodo, que un Presidente mediocre de dos periodos”. Pues bien, hoy tiene la oportunidad de poner en práctica esa tesis.

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