El último barómetro del CIS apunta a los partidos y la "clase política" como el tercer problema para los ciudadanos después del paro y la economía, y por delante de la inseguridad ciudadana y el terrorismo. Políticos y expertos analizan por qué el ciudadano tiene esa percepción.
LOS rodean, como nunca, gabinetes de comunicación y asesores de imagen. Miden los mensajes y su proyección pública al detalle. Invierten mucho dinero y esfuerzo en diseñar las campañas electorales. Llenan el año, principalmente los domingos, de grandes actos en los que lanzar el mensaje que será noticia y emitirán a las tres de la tarde los informativos de la televisión.
Y están a la última en redes sociales de Internet, donde cada día cuentan de tú a tú a los internautas sus agendas de trabajo y lo que hacen por los ciudadanos. Pero, pese a todo este ímprobo esfuerzo, la imagen que la mayoría de los españoles tiene de los políticos y sus partidos es, en general, mala. No sólo eso. El último barómetro del CIS revela que para los ciudadanos son hoy el tercer problema después del paro y la crisis, y por delante de la inseguridad ciudadana o el terrorismo.
"Efectivamente, hay un cambio cualitativo cuando los ciudadanos pasan a considerar al político un problema, en lugar de ser parte de la solución", señala Jordi Rodríguez, subdirector del máster en Comunicación Política y Corporativa de la Universidad de Navarra. Aunque matiza que cuando los ciudadanos juzgan así a los políticos, normalmente se refieren a la política nacional. "Así lo hemos comprobado en las encuestas que hemos hecho. No hablan de la política autonómica o la de su ayuntamiento, que la perciben más cercana".
La crisis económica
Políticos y expertos coinciden en que una de las causas que ha provocado esta percepción en la calle está en la actual situación de crisis económica. En democracia, los ciudadanos delegan el poder en la política para que ésta mejore sus condiciones de vida y "cuando la mayoría percibe que éstas empeoran, es explicable el desencanto existente", afirma el sociólogo y profesor de la UPNA, Carlos Vilches.
Un veterano político navarro, el ex consejero y ex presidente del Parlamento, Rafael Gurrea, dirigente de UPN, piensa que esa reacción es lógica. "La crisis siempre exacerba un poco las opiniones. Yo entiendo que mucha gente que no sabe a quién culpar de las cosas que salen mal eche la culpa a los políticos. Otras veces, son los bancos". "Pero no es que los políticos no hayan hecho méritos", advierte Gurrea.
En opinión del ex presidente del Gobierno y parlamentario de CDN, Juan Cruz Alli, "no hay nada tan español, como decía Ortega y Gasset, que echar la culpa de tus males a tu vecino. En este caso convierte a los políticos en chivos expiatorios". Alli recurre también a un dicho de otro país mediterráneo: "Ya dice una expresión italiana: Piove, porco Goberno. Non piove, porco Goberno. La culpa de que llueva o de que no llueva la tiene siempre el Gobierno". El dirigente de CDN no considera que la responsabilidad de esta percepción social la tengan los políticos. A su juicio, la sociedad tiene "los políticos que se merece", a los que "elige libremente" cada cuatro años y luego "se desentiende". "Creo que hay una especie de actitud colectiva de irresponsabilidad, de decir, que me resuelvan los problemas, que para eso los elijo. Pues asuma usted el compromiso y verá lo difícil que es resolverlos, cuando, además, algunos trascienden incluso de la capacidad de decisión que puede tener un Gobierno, como es el problema de la crisis mundial", indicó. "Los que no son capaces de dar un paso al servicio de los demás, se permiten el lujo de criticar a los que lo dan".
No está solo en esta idea. La concejala de NaBai y ex parlamentaria de EA, Helena Santesteban, coincide con Alli y opina que hay "muy poco compromiso con lo público y no se da a la política el valor que tiene". "Es muchísimo más fácil pasar de todo y criticar que comprometerse y hacer un seguimiento de a quién doy mi voto y cómo lo utiliza. El que no participa, desde mi punto de vista, queda bastante desautorizado para hacer esas críticas feroces que se hacen".
Sueldos y privilegios
La crisis no es el único factor que ha propiciado el actual desencanto social con sus dirigentes públicos. La ex parlamentaria y concejala de Tudela Milagros Rubio, de Batzarre, considera que la mayor parte de quienes gobiernan las distintas instituciones "se alejan a menudo del modus vivendi de la gente, tanto en los sueldos de los que legislan, en comparación con los salarios medios, como en otro tipo de prerrogativas que se otorgan, algo que se da también en ocasiones en las instituciones más pequeñas, desde entradas gratuitas, asientos reservados. En fin, se empieza por lo pequeño y se va a lo mayor".
Coincide el sociólogo Carlos Zufía, responsable de Cíes. "Yo creo que la mayoría tiene vocación política y de servicio, pero también lo deben demostrar, es decir, se deben cuidar las formas y evitar lo que a ojos de la calle son privilegios. Como el que un ciudadano piense, por ejemplo, que un político nunca hará una cola. Además, a veces pueden dar una imagen digamos de prepotencia que acompañada de esos signos externos hacen que los ciudadanos no perciban que el político está al servicio del público". Para Zufía "la cercanía" es esencial. "En un doble aspecto: en el de entender los problemas e intentar solucionarlos, y en que aparezcan, en lo formal más cercanos", explica.
El sociólogo, ex dirigente de IU y ex parlamentario Félix Taberna, cita a Carlos Marx, y recuerda que éste ya advertía en el siglo XIX del peligro de ese alejamiento. "Tenía mucha preocupación cuando los líderes obreros entraban en el Parlamento, empezaban a cobrar un cierto sueldo y se producía su aburguesamiento, en definitiva, un distanciamiento". Y se acaba así hablando de la clase política, "cuando el político no tiene ninguna clase social concreta". Taberna piensa, además, que esa clase política "está en un mundo cada día más cerrado, con sus códigos y claves". "Aquí sí es necesaria la renovación, la limitación de mandatos, como en otras democracias. Porque algunos entienden que la política es ni más ni menos que una profesión, cuando es un compromiso".
Preocupación electoral
La preocupación de los partidos y sus líderes por la siguiente cita con las urnas aparece también como una de las causas de ese posible alejamiento. "Quizás por que el ciudadano considera que priorizan el interés particular al común, y ve una intención de ganar elecciones o mantenerse en el poder", destaca Carlos Zufía. En esta misma línea, el sociólogo Carlos Vilches opina que está extendida la idea de que "el político sólo se acuerda del ciudadano cuando necesita su voto".
Otra de las causas de la imagen deteriorada de la política es la corrupción. Los consultados, políticos y expertos, coinciden en que los casos de corrupción han sido determinantes a la hora de construir esa negativa visión general de la política, algo que para la concejala de Bera Helena Santesteban es "injusto". "Al final, los que hacen un uso avieso de la política, en su beneficio propio, son tan notorios que acaban creando un estado de opinión generalizada, cuando hay muchísima más gente honrada, comprometida y decente que se mueve en la política".
La lupa sobre la política
Poniendo la lupa sobre la política, los expertos detectan, además, varios problemas. El profesor de la Universidad de Navarra Jordi Rodríguez destaca, entre otros, que no hay cauces suficientes para la participación ciudadana en un sistema "bastante cerrado" en el que "el peso de los partidos es muy alto"; no hay líderes políticos "capaces de aunar a la gente en torno a un proyecto", y luego está la percepción de que las formaciones políticas "no eligen a los mejores" para los cargos, y en ocasiones el mérito es la permanencia en el propio partido.
Carlos Vilches destaca que en países como Francia los políticos tienen una formación específica y técnica para la función pública. En España, mientras el "discurso dominante" es "la necesidad de la formación y la especialización", el ciudadano ve cómo "un mismo político puede dirigir departamentos diferentes; o los ministros, al margen de su titulación, pasan de un ministerio a otro".
El parlamentario socialista Román Felones apunta sobre este asunto que no sólo es una responsabilidad de los partidos. También los ciudadanos, al votar, deben hacer "un serio esfuerzo por tratar de tener al frente de lo público a los mejores". "Porque nos va mucho en ello".
Felones, además, subraya que el sistema de partidos actual nace en el siglo XIX y todavía no ha evolucionado al mismo ritmo que la sociedad. Y resalta otro factor que puede alejar al político del ciudadano: el lenguaje. "A veces es sofisticado, con circunloquios permanentes y frases engoladas. Si no hablas el lenguaje del ciudadano no es fácil que te acerques a él. Eso no significa que debamos ser chabacanos o tener un lenguaje de colegas", matiza.
El profesor Carlos Vilches añade a lo citado otras causas, como una falta de credibilidad "porque hay muchas promesas incumplidas" por parte de los políticos. Y el hecho de que resulte imposible votar al político que en tu opinión sea el mejor, porque las listas no son abiertas.
Si algo concita consenso en todos los consultados a la hora de determinar por qué la política tiene esa mala imagen es el campo de batalla en el que se ha convertido. "Como estamos todos los días insultándonos unos a otros, al final nos vamos cociendo en el caldo mismo que estamos creando", resalta el ex presidente del Parlamento, Rafael Gurrea.
"No todos son iguales"
Pero los políticos reivindican la honestidad de la mayoría de ellos, rechazan que se les juzgue de forma generalizada y se diga "todos son iguales". "Ni todos los políticos son corruptos ni todos los médicos incompetentes ni todos los policías abusan de la fuerza pública. Pero ésta es una sociedad de mucha brocha gorda y pocos matices", afirma Juan Cruz Alli.
El profesor Jordi Rodríguez, al concretar quiénes son los responsables de que hoy los políticos sean considerados un problema, además de apuntar a los cargos públicos y a sus gabinetes de comunicación, señala también a los medios de comunicación. "Vende la corrupción, la ruptura de la normalidad es noticia, el titular se lo lleva un enfrentamiento en el Parlamento, en lugar de todos los puntos en los que los políticos han llegado a un acuerdo".
Pero también considera que parte de la responsabilidad la tienen la sociedad en general. Destaca que si el ciudadano se implica, el político se ve obligado a informar, a actuar con transparencia. "Estar informados requiere de un esfuerzo por informarse. Es importante estar socialmente comprometido, ser una ciudadanía activa, exigente con los políticos, pero con conocimiento de causa. Es muy fácil decir en la barra del bar que todos son iguales o unos incompetentes. Pero no es cierto y en algunos casos, como en Navarra y en la Comunidad vecina, se juegan además la vida".
Rodríguez alerta del peligro de ese distanciamiento de la sociedad con sus políticos. "El que sale más beneficiado de ese desinterés no es el político que trabaja, el que lucha por su comunidad. A quien le interesa es al político corrupto, al que no es honesto, porque así podrá hacer lo que quiera".
Fuente: Diario de Navarra
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