Por qué Obama exagera cuando dice que Fox News es destructiva

A Barack Obama no le gusta Fox News. Hace unos días dijo que esa cadena de televisión “tiene un punto de vista con el que no estoy de acuerdo y da una perspectiva destructiva para el crecimiento a largo plazo del país”. No era la primera vez que desde su administración se metían con la emisora. Al principio, el asesor David Axelrod se reunió con un alto ejecutivo para ver qué podían hacer con las críticas.

Fox News es conservadora. Cuatro de los posibles candidatos republicanos a presidente en 2012 -Palin, Gingrich, Huckabee y Santorum- tienen contrato con la emisora o presentan un programa. El presidente, Roger Ailes, ha estado buena parte de su vida vinculado a la comunicación del partido republicano: participó en la campaña de Nixon, fue director de comunicación de George Bush padre. La cadena acaba de donar un millón de dólares a la asociación de gobernadores republicanos (Rupert Murdoch, el propietario, dice aquí que lo ha hecho por amistad). Glenn Beck, uno de los puntales de la cadena, ha dicho por ejemplo que Obama siente “un odio muy asentado por los blancos y la cultura blanca”.


Fox News se defiende y dice que todo eso entra en el ámbito de la opinión y que sus informativos son imparciales. Puede ser, pero su insistencia en hechos puntuales -las insinuaciones sobre el presidente o la historia del pastor quemacoranes- hace que parezca que insistan en una determinada visión de la actualidad.

Sea como sea, todo esto no es malo. Fox es una empresa privada que dentro de la ley puede hacer lo que quiera. Obama reconoce obviamente este derecho. ¿Entonces por qué se queja? En Fox creen que es porque tiene la piel fina y soporta mal las críticas. Es cierto. En la campaña de las primarias para el Congreso en el año 2000 contra Bobby Rush, Obama se exaltó por unas críticas y las cámaras le pillaron discutiendo con el candidato rival. Su asesor Axelrod le advirtió que era malo para su imagen y que si quería ascender en política ya se podía preparar. En las quejas de Obama, sin embargo, hay algo más.


La tele por cable es distinta

Fox News es tele por cable, es decir, de pago. Sus programas más vistos pueden tener unos 3 millones de espectadores. La principales cadenas convencionales -ABC, CBS, NBC- tienen más audiencia; son gratis. Con la crisis, además, han bajado los suscriptores a las cadenas de pago.

Barack Obama recibió en 2008 casi 70 millones de votos. Una de las reglas de oro de un director de comunicación política es no hablar de críticas de rivales pequeños: es darles importancia y publicidad sin razón. Pero hoy eso es imposible. El director de comunicación de la Casa Blanca, Dan Pfeiffer, se queja de que es imposible dejar pasar temas ridículos sin mencionarlos.

El gran ejemplo reciente ha sido la amenaza de quemar Coranes. Aunque el presidente no diga nada, desde la tele por cable e internet se puede dar la vara hasta que la bola se hincha. El resto de medios de comunicación acaba por prestarle atención y ya no hay quien lo pare.

Fox News son de largo los mejores en la especialidad “hinchabulos”. Las cadenas convencionales cubrían las necesidades informativas. Rupert Murdoch intuyó que lo mejor que podía hacer para su nueva cadena era buscar un nicho. Escogió el más abandonado por los medios convencionales: el público conservador. Fox dio primero y con los años ha dejado a sus competidoras en el cable -CNN y MSNBC- atrás.

MSNBC ha copiado el método de Fox para el nicho de la izquierda. Su presentador estrella es Keith Olbermann. Pero MSNBC aún está lejos de Fox; tiene poco más de un millón de espectadores. En esta carrera, la CNN ha perdido. Su apuesta por “información objetiva” le ha hecho perder fuelle: en poco más de un año tiene el 40 por ciento menos de audiencia. La CNN busca un nicho más productivo en la tele por cable. La calidad -y menos audiencia- sería una opción.


Por qué exagera Obama

Obama dice que Fox es destructiva y peligrosa para el futuro del país. El gobierno se ha quejado también de MSNBC, que les atacan por la izquierda, por querer aún más y no conformarse con las leyes que pueden pasar. El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, ha lamentado ese papel de “la izquierda profesional”. Pero en el fondo las críticas de la izquierda son fuego amigo. Bill Burton, el segundo de Gibbs, ha dicho que “les ayudan a hacer mejor su trabajo”. Pero con Fox es distinto.

Fox tiene, en proporción, poca audiencia. Pero consigue marcar parte de la agenda cuando un tema le interesa: sea ACORN, Bill Ayers, los musulmanes o el odio de Obama a los blancos. ¿Cómo? Con insistencia, los famosos “talking points” o “temas a tratar”. La estratregia de Fox es implacable a la hora de hacer avanzar sus opiniones: se repiten en todos los programas. como un ejército. La verdad es secundaria; la exageración es obligada. Hay varios ejemplos de esta estrategia, que saco de este reportaje sobre Glenn Beck:

1. Según un nuevo libro del columnista del Washington Post Dana Milbank, en los primeros 14 meses de Beck en Fox -empezó en enero de 2009- habló de “fascismo” 172 veces, de “nazis” 134, de “Hitler” 115, del “Holocausto” 58. Como si fuera un asunto de actualidad. Las comparaciones, es obvio, son con el gobierno de Obama.

2. La insinuación es otro modo sutil de sembrar dudas. Beck ha reconocido que Obama no es musulmán, pero “se moja para defender la mezquita de la zona cero. Monta cenas de Ramadán, algo que un presidente puede hacer. Pero y si entonces a eso le sumas esto: su mujer va contra el consejo de sus asesores a España de vacaciones. ¿Qué hace allí? Va a la mezquita palacio de la Alhambra. Bien, es una atracción turística. ¿Pero hay algo más? ¿Envían mensajes? No lo sé, no lo sé”. ¿La “mezquita palacio”? El “no lo sé” final significa “puede ser”.

Esto tiene dos consecuencias para Fox. Una, que vale casi todo y que la frontera entre opinión e información no existe. Dos, que los políticos conservadores prefieren hablar solo a través de Fox. Todos los políticos prefieren hablar en mediosa afines, pero el valiente que se atreve a salir de su gueto gana confianza y puede que algún voto. En la campaña de este año en Estados Unidos pasa lo contrario. Sarah Palin ni siquiera disimula su recomendación a políticos amigos: “Hablad sólo en Fox”. Palin está encantada con su cadena; hace unas semanas decía en Iowa: “¿Qué haríamos sin Fox News, América? Queremos a nuestra Fox News, sí”. Algunos candidatos al senado -Rand Paul, Sharron Angle, Christina O’Donnell- han suprimido apariciones en la tele convencional para evitar preguntas difíciles que puedan hundir su campaña. (Según un veterano periodista, la estrategia de Angle parece ser: “La prensa generalista que haga lo que quiera; yo tengo Fox, la radio conservadora, mis anuncios y Karl Rove”.) Igual que el cable e internet se usan para difundir cualquier patraña, también sirven para repetir una y otra vez un desliz de un político. Es lógico que los más vulnerables se pongan a la defensiva. El problema es que la moda se extiende.

El papel partidista de los periodistas y presentadores se parece tanto en estas cadenas al de los políticos que pronto habrá saltos. Si políticos como Palin o Huckabee usan sus cadenas como plataformas, pueden hacer lo mismo los periodistas. El nombre de Glenn Beck se repite como posible vicepresidente en una candidatura de Sarah Palin. Lo mismo ocurre en la izquierda. El senador junior por Massachusetts, Scott Brown, ha enviado un correo a sus seguidores donde advertía que Rachel Maddow -presentadora de MSNBC- preparaba su candidatura para quitarle el escaño en 2012. El candidato republicano al senado por Florida, Marco Rubio, ha enviado un correo con este titular: “¿Por qué mi programa es bueno? Porque a Rachel Maddow no le gusta”.

Me quedo con dos cosas: la posibilidad que ha traído internet y la tele por cable de hacer pasar cualquier mensaje y la mezcla entre supuesto periodismo y política. No es ninguna catástrofe, aunque a Obama le parezca tan destructivo “para la educación del país”. Es un debate antiguo: ¿la tele debe educar? En el fondo, cada cual debe ser responsable de sus opiniones. En este panorama, el periodismo tiene cada día más importancia.

Fuente: Obama World

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