TVE ofrecía ayer una entrevista con el presidente de Chile, Sebastián Piñera, horas después del rescate de los 33 mineros chilenos. Antes de nada debo aclarar que la entrevista, al menos en el telediario, no fue ofrecida en su integridad, sino que está estructurada en tres o cuatro totales de 1’01″ de duración. Lo cierto es que me llamó mucho la atención la gran habilidad comunicadora que el presidente chilena exhibió en esa entrevista. Podríamos decir que Sebastián Piñera bordó la telegenia.
Al margen de que nadie puede negar a estas alturas que el Presidente de Chile ha relanzado su imagen y liderazgo internacional tras el exitoso e histórico rescate de los mineros chilenos, me ha parecido interesante dedicar un post a analizar la mini-entrevista de Piñera en TVE desde el punto de vista de la telegenia.
Contextualicemos. En líneas generales, y resumiendo lo máximo posible, podríamos definir la telegenia como la cualidad de transmitir una buena imagen a través de la televisión, lo equivalente a la fotogenia en las fotografías. Como señalan varios autores, la influencia de la televisión en nuestra sociedad ha creado el homo videns u homo digitalis: hemos pasado del mundo de las cosas leídas (prensa) y el mundo de las cosas oídas (radio) al mundo de las cosas vistas (televisión).
Hay una máxima para cualquier Presidente o Jefe de Estado que aparece en televisión: transmitir capacidad de persuasión, seducción y convencimiento a los ciudadanos. A través de la telegenia, los políticos pueden ocultar sus carencias y defectos y potenciar sus habilidades y virtudes, como la retórica y la oratoria.
La telegenia está compuesta por varios ingredientes: mensaje, comunicación verbal, comunicación no verbal, vestuario... Como señala Jorge Santiago Barnés en su artículo ‘La telegenia política en una televisión de calidad’, ”la telegenia no sólo se compone de una buena imagen presidencial aderezada por buenas palabras, agradables posturas, mesurados gestos, comportamientos naturales, sino que se completa por el uso de una indumentaria oportuna, por el uso de un micrófono imprescindible y por el manejo de unos equipos técnicos que son indispensables…”
La entrevista de TVE a Sebastián Piñera bien podría convertirse en todo un manual de telegenia. El Presidente chileno domina todos los escenarios, desde la indumentaria al mensaje, tono, comunicación gestual, todo en su justa medida para erigirse en una persona persuasiva, emotiva, cercana, natural, convincente, creíble y empática con el espectador.
Repasemos algunas cuestiones:
El entorno, indumentaria etc: La entrevista de TVE tiene lugar en un exterior, en el denominado campamento Esperanza, a escasos metros de la cápsula por la que recuperaron la libertad los 33 mineros. Sebastián Piñera aparece sentado, en un plano medio, con la montaña al fondo. Viste una camisa de cuadros y una cazadora roja con el logo ‘Gobierno de Chile’. Es un atuendo informal, sport, pero no desprovisto de simbología (Gobierno de Chile). Se trata, en definitiva, de un marco incomparable para la realización de la entrevista.
Durante el minuto que dura la entrevista, Piñera se muestra cercano, convincente, natural, y en su discurso desgrana todos y cada uno de los elementos que conforman la retórica lingüística: el Presidente chileno se hace con el control del escenario y domina su imagen y el discurso desde el primer segundo de la entrevista. Una sensación que queda confirmada más tarde mediante el magistral uso de imágenes lingüísticas, dichos populares u otras técnicas de la telegenia televisiva como la anécdota elevada a categoría, el tono emotivo o la persuasión.
Piñera habla continuamente de valores (“Como Gobierno de Chile nuestro compromiso, nuestro deber era mantener viva la fe y la esperanza. Hicimos un compromiso: no rendirnos nunca, buscarlos hasta encontrarlos. Y una vez encontrados, y con la ayuda de Dios, rescatarlos a todos, sanos y salvos”). Vemos también aquí cómo el Presidente apela a valores superiores como la religión (“con la ayuda de Dios”), y más adelante a elementos propios de la mitología como el aire, el agua o el sol.
El Presidente utiliza un dicho popular, una técnica propia de la telegenia que a menudo da buenos titulares, para colocar su mensaje, un dicho popular que se convierte así mismo en una imagen lingüística: “Dicen que la fe mueve montañas, y nosotros movimos la montaña”.
Pero no es sólo lo que dice (comunicación verbal) sino el cómo lo dice (comunicación no verbal y gestual). Veamos cómo mientras apela al dicho popular de ‘la fe mueve montañas’, Piñera, demostrando un control del escenario y de su mensaje de lo más telegénico, señala con el dedo a la montaña que tiene detrás sin ni siquiera mirarla, mientras esboza una sonrisa emotiva y cómplice con el periodista. (00’23″-00’29″). También es reseñable el buen uso de los ilustradores en la comunicación no gestual. Si bien en algunos momentos están un poco al límite, confieren emotividad y credibilidad a sus palabras. Es como si los movimientos estuvieran espontaneamente controlados.
También cabe destacar el uso del storytelling a lo largo de su minuto de intervención. El Presidente cuenta una historia, un relato, y lo hace en primera persona del plural (habla el pueblo chileno), explica lo díficil de la empresa, el drama que allí se vivió, las trampas que encerraba esa montaña (“el cerro que está ahí dentro está lleno de cavidades vacías que eran un peligro; no había un mecanismo alternativo de rescate…”).
Y, para cerrar su alocución, el remate final: Piñera apela a la unidad de los chilenos, a la superación del drama como una lección para ser más fuertes, para el resurgir del pueblo chileno, y lo hace sin olvidarse de mezclar elementos como la emoción, la mitología (aire, sol), el pasado y el futuro: “Los chilenos han aprendido que podemos tener ideas distintas, pero somos todos hijos del mismo Dios, respiramos el mismo aire, nos calienta el mismo sol, compartimos un pasado, compartimos un futuro”.
Pero, tal vez lo más importante, Piñera controla el mensaje desde la a la z. Sabe perfectamente lo que va a decir, para qué hace esa entrevista y, lo más difícil de todo, lo dice con naturalidad, persuasión y convecinimiento.
Fuente: El blog de Comunicación política de Rafa Laza
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