Con 98% de los votos escrutados, Rousseff, obtenía anoche 46.70% del apoyo de los brasileños, contra 32.70% para Serra, quien ayer celebró haber alcanzado su meta principal: forzar una segunda vuelta de los comicios.
La candidata oficialista a la presidencia de Brasil, Dilma Rousseff, y el socialdemócrata José Serra, definirán quién será el reemplazante de Luiz Inacio Lula Da Silva en una segunda vuelta electoral el próximo 31 de octubre, en la que ambos buscarán los votos de la candidata del Partido Verde (PV), Marina Silva, convertida en una suerte de árbitro electoral.
Con 98% de los votos escrutados, Rousseff, obtenía anoche 46.70% del apoyo de los brasileños, contra 32.70% para Serra, quien ayer celebró haber alcanzado su meta principal: forzar una segunda vuelta de los comicios.
La candidata oficialista dijo anoche mismo que encarará “con mucha garra y energía” la segunda vuelta. “Considero esta etapa un momento muy especial en mi vida”, dijo la abanderada del Partido de los Trabajadores (PT) y dedicó a Lula un “agradecimiento muy especial” por el apoyo que le ofreció en la campaña.
Pero ayer fue Silva, con 19.45% la verdadera “estrella” de los comicios; sus votos serán buscados para por ambas coaliciones, la que lidera el PT y la de los “tucanos”, como se conoce al Partido Socialdemócrata Brasileño (PSDB).
“Sin duda, las denuncias de tráfico de influencias entre los colaboradores de Dilma jugaron un papel clave en este resultado, porque le restaron votos. A pesar de haber lanzado las denuncias, Serra no fue el beneficiado directo, porque rondaba ya desde hace semanas 30%, sino que la beneficiada fue Marina”, explicó el analista Sergio Fausto. Carisma y propuestas, esa fueron dos de las recetas que llevaron a Silva, ex ministra de medio Ambiente, a obtener un resultado que privó a Rousseff de alcanzar ese 50% más un voto que necesitaba para ganar en primera vuelta.
Anoche, al agradecer a sus seguidores y a esos más de 19 millones de votantes, Silva aclaró que ella no era dueña de los votos. Dejando, en un primer momento, a sus votantes librados a su conciencia con vistas al segundo turno. El PT recuperó la gubernatura en su antiguo bastión, Rio Grande do Sul, y el gobernador Sergio Cabral (aliado de Lula) resultó reelecto en Río de Janeiro con más de 60% de los votos; mientras, en el estratégico y poderoso Sao Paulo, el ex candidato presidencial y candidato a gobernador por el PSDB, Geraldo Alckim (50.63%) se hizo con la victoria, en detrimento del senador petista Alosio Mercadante (35.22%), quien hasta el último momento mantuvo la esperanza de lograr irse a segunda vuelta.
La nota de color de estos comicios brasileños la dio el payaso Tiririca, quien como candidato a diputado por una alianza del Partido de los Trabajadores se convirtió en el legislador más votado del país.
“Lo que los brasileños buscan, una vez más, es más y mejor debate. Mejores propuestas. Las que ahora hay en la campaña para el segundo turno estarán más claras”, dijo la analista Eliane Catanhede.
El presidente Lula, factor clave a lo largo de toda la campaña, votó en la mañana en Sao Bernardo Do Campo, rodeado de aplausos y saludos. “La democracia en Brasil alcanzó tal madurez, que es la primera vez (desde 1989) en estos años que voy a votar y no veo mi cara en la pantalla”, bromeó y desestimó “cualquier temor” en una segunda vuelta. “Yo siempre necesite segunda vuelta para ganar”, dijo el presidente. Habrá que ver ahora si su elegida, Dilma, logra repetir su logro.
Además de presidente, ayer cerca de 135.8 millones de brasileños eligieron a los gobernadores de los 27 estados del país, dos tercios del Senado y 513 diputados.
Fuente: El Universal
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