Ernesto Gutiérrez, compañero en LLORENTE & CUENCA, me envía esta reflexión que os reproduzco por su interés. ¡Si todos los políticos hicieran lo mismo que Sáenz de Santamaría, los asesores se quedarían sin trabajo!. Gracias Ernesto.
Como bien sabemos, una de las grandes dificultades en comunicación es la capacidad de los portavoces para dirigir su mensaje, lo que conlleva un impacto importante sobre los objetivos comunicativos que se plantean. También somos conscientes de que, en este ámbito, los políticos son, por regla general, los mejor preparados, dado el escaso margen de error del que gozan en puestos de la máxima responsabilidad y visibilidad pública. Estas son dos de las razones para compartir con vosotros este ejemplo.
Tras las declaraciones realizadas por el ex-ministro Mayor Oreja respecto a ETA y a su connivencia con el Gobierno en un desayuno informativo el pasado martes, la portavoz popular tuvo que defender la posición institucional de su partido. ¿Cómo lo hizo? Haciendo acopio de un estoicismo envidiable, Soraya Sáenz de Santamaría se limitó a repetir, variando ligeramente algunas palabras, la misma declaración… ¡hasta ocho veces seguidas!… y sí, efectivamente es algo que puede hacerse sin que te cambie la cara de color o sin necesidad de recurrir al anecdotario personal, simplemente siendo coherente con el mensaje que hemos venido a divulgar. En este caso concreto, la portavoz del PP ni siquiera entró a valorar las declaraciones de Mayor Oreja, sino que se limitó a fijar su mensaje para el ejecutivo: “el Gobierno, para evitar cualquier inquietud, debe actuar con todos los medios legales a su alcance para evitar que Batasuna, y por tanto ETA, vuelva a los ayuntamientos e instituciones”. La moraleja podría ser algo parecido a “el periodista deja de preguntar cuando tiene claro lo que le van a contestar” (CLICK AQUÍ PARA VER VIDEO)
Fuente: Escuela de Comunicación Política
Como bien sabemos, una de las grandes dificultades en comunicación es la capacidad de los portavoces para dirigir su mensaje, lo que conlleva un impacto importante sobre los objetivos comunicativos que se plantean. También somos conscientes de que, en este ámbito, los políticos son, por regla general, los mejor preparados, dado el escaso margen de error del que gozan en puestos de la máxima responsabilidad y visibilidad pública. Estas son dos de las razones para compartir con vosotros este ejemplo.
Tras las declaraciones realizadas por el ex-ministro Mayor Oreja respecto a ETA y a su connivencia con el Gobierno en un desayuno informativo el pasado martes, la portavoz popular tuvo que defender la posición institucional de su partido. ¿Cómo lo hizo? Haciendo acopio de un estoicismo envidiable, Soraya Sáenz de Santamaría se limitó a repetir, variando ligeramente algunas palabras, la misma declaración… ¡hasta ocho veces seguidas!… y sí, efectivamente es algo que puede hacerse sin que te cambie la cara de color o sin necesidad de recurrir al anecdotario personal, simplemente siendo coherente con el mensaje que hemos venido a divulgar. En este caso concreto, la portavoz del PP ni siquiera entró a valorar las declaraciones de Mayor Oreja, sino que se limitó a fijar su mensaje para el ejecutivo: “el Gobierno, para evitar cualquier inquietud, debe actuar con todos los medios legales a su alcance para evitar que Batasuna, y por tanto ETA, vuelva a los ayuntamientos e instituciones”. La moraleja podría ser algo parecido a “el periodista deja de preguntar cuando tiene claro lo que le van a contestar” (CLICK AQUÍ PARA VER VIDEO)
Fuente: Escuela de Comunicación Política
Publicar un comentario en la entrada