La comunicación permanente

En el blog corporativo de la consultora chilena Baobab, Nicolás Ibieta hace alusión a un artículo que escriben Roberto Izurieta y Yehonatan Abelson en la revista Politics Campaigns & Elections titulado “la campaña permanente”. En el artículo se expresa la necesidad de hacer campañas de comunicación a lo largo de un proceso electoral y a lo largo de una gestión administrativa. Los autores buscan explicar la importancia que tiene hacer comunicación no sólo en tiempos electorales, en dónde la comunicación es el eje transversal de la estrategia, sino que también en el periodo posterior a las elecciones: cuando se gobierna o cuando se está en oposición.

Nico Ibieta, consultor de Baobab, está de acuerdo con la idea que presentan Izurieta y Abelson sobre la necesidad de comunicar permanentemente pero critica, con razón, la utilización del concepto campaña:

Dado que nos encontramos en el área de la política, debemos asumir que la palabra campaña alude, directamente, a aquel ejercicio deliberado de un candidato por influenciar el voto o la toma de decisión de un grupo por su persona o partido. Por tanto, no podemos negar que la expresión tiene una connotación negativa, por cuanto identifica la comunicación durante el ejercicio de gobierno con aquella que se lleva a cabo durante la campaña. Una cosa es que tácticas y herramientas de un momento sean útiles en ambos, pero otra, no sólo distinta sino equivocada, sería dar a entender que son una misma cosa, lo que, por cierto, me parece que no son.


Es cierto que el término “campaña” puede confundir si lo que buscamos es comunicación permanente. El concepto, regresamos a los benditos conceptos, tiene una connotación electoral. Si buscamos una comunicación permanente no debería ser por campañas.

Siguiendo con el tema que avispadamente introdujeron Izurieta y Abelson y continuó Ibieta; muchos políticos y estrategas piensan que la comunicación termina cuando se gana o pierde la carrera electoral. Piensan que la comunicación, en esta etapa posterior, ha de ser sustituida por la toma de decisiones públicas (public policy) y no se dan cuenta del beneficio y el valor añadido que le puede dar la comunicación institucional-gubernamental a su periodo “in office”.

Esto mismo mencionaba Ícaro Moyano en una de las clases del postgrado que estoy haciendo en el ICADE con MAS Consulting con respecto a la utilización de medios sociales en la política. Ícaro decía que el gran reto para los políticos en la esfera 2.0 no es hacer una “fan page” o un perfil social… sino alimentarlo. Muchos de los que trabajamos o trabajábamos en comunicación 2.0 sufríamos cuando un cliente nos pedía un perfil en Facebook o Twitter porque nos preguntábamos: “ cómo y con qué lo vamos a alimentar durante la campaña y después ”. Pues lo mismo pasa con las campañas electorales. ¿Cuántos candidatos se han creado perfiles o grupos en medios sociales y después de la victoria o derrota electoral los dejan tirados? De todos estos ejemplos que pensemos nos encontraremos con gente que considera que la comunicación es algo temporal, no permanente.

La comunicación no es una disciplina aplicable solamente a las campañas electorales, es aplicable después de que se gana o se pierda la carrera. Comunicar hace que la toma de decisiones por medios públicos (public policy) sea más fácil, más transparente y más efectiva y hace que la oposición tenga más peso dentro de la opinión pública, sus simpatizantes y sobre todo, le permite tener una voz más escuchada de cara a los futuros comicios.

Comunicar permanentemente está relacionado a la gestión de reputación, al menos a efectos demostrativos. ¿No es más fácil comunicar algo cuando ya se tiene un trabajo anterior hecho? Si comunicamos en ciertos periodos tardamos más en conseguir ser portavoces legítimos de nuestro mensaje pero si comunicamos permanentemente todo ese trabajo ya estará hecho. Con la reputación pasa lo mismo: ¿No es más fácil gestionar una crisis cuando tienes un nivel de reputación y confianza entre tus públicos o stakeholders consolidado? Si buscas reputación en un periodo de crisis jamás, jamás te tomarán como un portavoz legítimo y creíble.

El gran referente actual en comunicación política, Obama, cometió el mismo error, no entendió la importancia de la comunicación permanente. Disenó campañas electorales de comunicación impresionantes pero una vez tomó el mando se olvidó de su éxito. Pero recapacitar es de sabios y le ha pedido a David Plouffe que regrese porque ha entendido, por las malas, que la comunicación para ser efectiva tiene que ser permanente.

Comunicar es gestionar legitimidades y reputaciones, ¿esto se hace puntualmente o constantemente?

Fuente: Mefu´s Blog

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