Comunicación política e institucional Las ideologías, aunque buenas, no son Wikipedia

Por Mario Riorda

Muchos elementos explican la distancia, afianzada cada vez más, entre representantes y representados, entre ellos, la homogeneización.

Ésta consiste en la relativa desideologización o despolitización del mensaje, aunque por más banal que sea su formato de presentación, es difícil concluir que un mensaje político esté despolitizado. Un candidato posicionado sobre temas públicos de modo superficial, hablando de lo que todos hablan con posturas “políticamente correctas”, puede hacer más comprensible esta idea.

La homogeneización intenta achicar la brecha de la representación, pero a la larga la ahonda, porque el contenido transmitido se vuelve tan laxo y abstracto que, con el correr del tiempo, suele generar una verdadera frustración de expectativas cuando deviene en políticas públicas concretas.

No han muerto. Las últimas elecciones en Latinoamérica están mostrando de manera explícita un resurgimiento de las posturas ideológicas.

Algunos consideran que las ideologías son atajos para que el votante obtenga información de modo más simple; otros, sostienen que la ideología no existe para la mayoría electoral, que son “sentimientos o imágenes ideológicas” más o menos abstractas que orientan al elector con alguna racionalidad.

La plataforma digital ofrece una oportunidad inigualable para expandir posturas ideológicas cercanas, aunque difusas. Para Joseph Nye, Internet posibilita lazos débiles que son más eficaces a fin de conectar grupos diversos aglutinados en torno de las redes sociales. Representan la nueva dirección que va asumiendo la democracia.

La ideología funciona como “hoja de ruta” para partidos y electores, a partir de lemas y valores. Ello ya es un avance para el elector que empieza a razonar, orientado en principios fundamentales, sin conocer la totalidad de las posiciones en torno de la agenda.

Estudios demuestran que el elector usa criterios ideológicos para distinguir partidos políticos y que hay coherencia entre autodefinirse ideológicamente y votar por un partido que se autoproclame cercano a la postura personal.

La igualdad explica. Giovanni Sartori sostiene que las ideologías no son meras especulaciones, sino sistemas de ideas orientadas a la acción, que ofrecen previsiones de futuro y propuestas de solución de problemas para comprender y estructurar la información, y propuestas prácticas vinculadas con la toma de decisiones.

Norberto Bobbio afirma que una ideología se aproxima a la izquierda si, aun sabiendo que hay hombres iguales y desiguales, la toma de decisión se aproxima más a pensar en derechos y deberes que los hagan más iguales que desiguales. Su foco de acción es la remoción de obstáculos que hacen a los hombres desiguales. Aun con muchas izquierdas, la idea emancipatoria las distingue de la derecha.

Por el contrario, un partido más de derecha confiesa que las desigualdades no son eliminables; vale decir, hay diversidad. La tradición, el apego a la historia, son sus bases legitimantes. Pero salvo extremos, ni la izquierda plantea absurdamente que los hombres son -o deban ser- iguales en todo, ni tampoco la derecha propugna más desigualdad. Esta última suele plantear la compensación o la subsidiariedad como modo de sostener una diferencia dada, sin romper un orden establecido.

Una brújula. Plantear la desaparición de las ideologías es dañino e incongruente. La heterodoxia es riesgosa, porque esconde un pragmatismo a modo de “caja de Pandora”. Por ello, desmitifico tres tipologías de negadores de las ideologías:

1. Tienen y ocultan. Algunos ocultan su ideología y proponen soluciones únicas, amparadas en una ilusión tecnocrática que intenta borrar fronteras ideológicas con respuestas cerradas. Hay una carga ideológica no explicitada, pero existente durante ese acto.

2. No tienen y no ocultan. Otros, por desconocimiento o ausencia de usinas de ideas, directamente desconocen las ideologías y las descalifican. El zigzag constante en la toma de decisiones sobrecarga peligrosamente al electorado de incoherencia y frustraciones.

3. La ideología no representa la nueva agenda. Aun con innumerables hechos que no existían en épocas anteriores, nada impide que puedan ser tamizados por decisiones que se acerquen o se alejen de la igualdad.

Cuál ideología es la mejor es un juicio de cada elector. La definición forma parte de verdades transcientíficas no objetivables. La subjetividad explica, con base en valores, que cada elector se recuesta en uno u otro lado. No es un tema desdeñable por el tamaño de sus efectos. Piense en políticas más próximas a la igualdad o más cerca de las diferencias y ensaye en dónde ubica la asignación universal por hijo, las rebajas de impuestos inmobiliarios con alícuotas proporcionales, el mantenimiento del IVA, los ilimitados permisos de urbanizaciones, la cesión de beneficios a los sindicatos, sólo por citar algunas políticas.

Dependerá del prisma ideológico con que se mire cada política, que se la juzgue buena o mala. A las ideologías no hay que pedirles todas las soluciones, sino comprenderlas como una orientación de los valores que guiarán las acciones. No tienen respuestas para todo y en detalle.

Una ideología no es Wikipedia; es solamente una brújula necesaria para políticos y ciudadanos desconcertados.

Fuente: Master en Comunicación Política

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