Argentina: Un modelo difícil de trasladar

Por: Jaime Durán Barba

Algunos presidentes sudamericanos usan con éxito nuevas formas de comunicación política. Correa, Chávez, Morales, visten camperas coloridas, boinas militares, camisas bordadas con flores. Se comportan como nunca lo habrían hecho los antiguos estadistas. Con ese comportamiento y publicidad incesante, mantienen una popularidad que les ha permitido reelegirse y soñar con presidir gobiernos vitalicios.

El 28 de junio, Kirchner sufrió una derrota inesperada que provocó cambios en la acción y la comunicación del Gobierno. Sus dirigentes volvieron la mirada a los presidentes del socialismo del siglo XXI y trataron de aplicar sus recetas. Buscaron controlar medios, impulsaron una legislación electoral para perennizarse en el poder, toman medidas populistas para ampliar su base electoral. En la forma, Cristina rompió su aislamiento de los medios y desconcertó con mensajes novedosos acerca de la desaparición de opositores, de su vida privada y la carne porcina.

Pero el modelo es difícil trasladar. Las nuevas formas de comunicación tienen su lógica. Ninguno de los líderes mencionados tiene la elegancia de Cristina, ni se ha acercado a uno de los antiguos partidos de sus países. En la Argentina quienes han derrotado a los viejos partidos saltando el bache, han hecho campañas desde fuera del PJ y la UCR. Es difícil imaginar a Duhalde, Reuteman, o Cobos gritando "alica, alicate". En Sudamérica las nuevas formas de la política se alojan fuera de los viejos partidos. Para renovar la comunicación es necesario un plan que dé coherencia incluso a lo que parece intrascendente. Para navegar en la Red se necesitan computadoras. Tal vez la Presidente está tratando de navegar con una máquina de escribir.

Fuente: Clarín

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