El politólogo Belarminio Ramírez Morillo manifestó que el único consejo que le daría al presidente Leonel Fernández es que “busque la forma de ser temido sin dejar de ser amado”.
El consultor politico expresó que el presidente Fernández encarna muy bien el rol del politico prudente que describe el pensador español Baltasar Gracian en su obra “El arte de la prudencia”, pero es bueno que el gobernante le dé de vez en cuando una mirada a la obra “El Príncipe “ de Nicolás Maquiavelo, escritor florentino autor de la tesis de que las personas respetan más a quien temen que a quien aman.
El profesor universitario aclaró que no pretende que el presidente Fernández, quien tiene un estilo civilista, democrático, conciliador y concertador se convierta en un tirano ni en nada por el estilo, pero que es importante que el gobernante y líder politico mande un mensaje claro a la población de que los funcionarios que cometan errores y faltas graves deben pagar y recibir la debida sanción.
El abogado y politico dijo que cuando la tolerancia se convierte en la regla, entonces quienes actúan correctamente comienzan a pensar que a los ojos del líder da lo mismo hacer la cosas bien que hacer las cosas mal, y esa es una percepción muy peligrosa.
Expresó que los ciudadanos no recuerdan los nombres de la inmensa mayoría de los presidentes que ha tenido la República Dominicana, porque estos no dejaron huellas, no dejaron una impronta y no escribieron sus nombres con tinta indeleble en la historia.
El politólogo y escritor subrayó que Leonel Fernández no es una réplica ni de Joaquín Balaguer, ni de Juan Bosch, que aunque llegó al poder de las manos de los caudillos ilustrados en 1996, ha sabido construir su propio liderazgo, su propia imagen, su propio estilo, y con sus ejecutorias está dejando su impronta y construyendo su propia gloria política.
Adujo que en el 2004 y el 2008 ganó Leonel Fernández con más del 50 por ciento de los sufragios y con más de 10 puntos porcentuales sobre su partido el PLD, sin el amparo de los caudillos porque ya estos habían fallecidos, como un reconocimiento de los ciudadanos a su obra de gobierno, a su liderazgo.
Enfatizó que todos los líderes tienen elementos en común, pero Leonel Fernández a quien más se parece es al propio Leonel Fernández Reyna.
Belarminio Ramírez dijo que Leonel Fernández supo convertirse en relevo de Balaguer y Bosch, pero con un estilo diferente, ya que estos caudillos ilustrados respondieron a épocas y coyunturas históricas distintas. Dijo que la ausencia en el PRD de un liderazgo que se asemeje a José Francisco Peña Gómez está haciendo que militantes y dirigentes de ese partido estén expresando admiración por Leonel Fernández.
El experto en marketing politico dijo que en los grupos focales realizados en los jóvenes menores de 20 años sale a relucir la percepción de que Leonel Fernández es el único líder con visión de futuro, y los demás son dirigentes cotidianos que viven en amarres, componendas partidarias y dimes dirites, pero carentes de una visión de futuro, de un rumbo cierto hacia donde pretenden dirigir la nación.
Dijo que el liderazgo politico dominicano de la era democrática, hay que estudiarlo separándolo en dos ciclos o estadios, puesto que primero está el ciclo de los caudillos ilustrados encarnados por Bosch, Balaguer y Peña Gómez, y luego está el ciclo del pos caudillismo ilustrado donde hasta el momento el Presidente Fernández está solo, ya que a su parecer, los demás contendientes en la arena política son dirigentes políticos, no líderes.
El autor del libro Claves para el liderazgo eficaz negó que Leonel Fernández se esté encaminando por el mesianismo político.
Explicó que la naturaleza de los liderazgos en los países latinoamericanos, donde está incluida la Republica Dominicana, es muy distinta a los liderazgos de Europa y los Estados Unidos, donde los lideres se retiran jóvenes de la arena política y el sistema politico sigue normal.
Dijo que en América Latina es más difícil construir liderazgos, pero después que estos están creados se retiran cuando se mueren, porque las personas se apegan a sus designios para siempre.
El politólogo Belarminio Ramírez Morillo expresó estos argumentos al ser entrevistado por Domingo del Pilar en Matinal de Telemicro, canal 5.
Fuente: Hoy
El consultor politico expresó que el presidente Fernández encarna muy bien el rol del politico prudente que describe el pensador español Baltasar Gracian en su obra “El arte de la prudencia”, pero es bueno que el gobernante le dé de vez en cuando una mirada a la obra “El Príncipe “ de Nicolás Maquiavelo, escritor florentino autor de la tesis de que las personas respetan más a quien temen que a quien aman.
El profesor universitario aclaró que no pretende que el presidente Fernández, quien tiene un estilo civilista, democrático, conciliador y concertador se convierta en un tirano ni en nada por el estilo, pero que es importante que el gobernante y líder politico mande un mensaje claro a la población de que los funcionarios que cometan errores y faltas graves deben pagar y recibir la debida sanción.El abogado y politico dijo que cuando la tolerancia se convierte en la regla, entonces quienes actúan correctamente comienzan a pensar que a los ojos del líder da lo mismo hacer la cosas bien que hacer las cosas mal, y esa es una percepción muy peligrosa.
Expresó que los ciudadanos no recuerdan los nombres de la inmensa mayoría de los presidentes que ha tenido la República Dominicana, porque estos no dejaron huellas, no dejaron una impronta y no escribieron sus nombres con tinta indeleble en la historia.
El politólogo y escritor subrayó que Leonel Fernández no es una réplica ni de Joaquín Balaguer, ni de Juan Bosch, que aunque llegó al poder de las manos de los caudillos ilustrados en 1996, ha sabido construir su propio liderazgo, su propia imagen, su propio estilo, y con sus ejecutorias está dejando su impronta y construyendo su propia gloria política.
Adujo que en el 2004 y el 2008 ganó Leonel Fernández con más del 50 por ciento de los sufragios y con más de 10 puntos porcentuales sobre su partido el PLD, sin el amparo de los caudillos porque ya estos habían fallecidos, como un reconocimiento de los ciudadanos a su obra de gobierno, a su liderazgo.
Enfatizó que todos los líderes tienen elementos en común, pero Leonel Fernández a quien más se parece es al propio Leonel Fernández Reyna.
Belarminio Ramírez dijo que Leonel Fernández supo convertirse en relevo de Balaguer y Bosch, pero con un estilo diferente, ya que estos caudillos ilustrados respondieron a épocas y coyunturas históricas distintas. Dijo que la ausencia en el PRD de un liderazgo que se asemeje a José Francisco Peña Gómez está haciendo que militantes y dirigentes de ese partido estén expresando admiración por Leonel Fernández.
El experto en marketing politico dijo que en los grupos focales realizados en los jóvenes menores de 20 años sale a relucir la percepción de que Leonel Fernández es el único líder con visión de futuro, y los demás son dirigentes cotidianos que viven en amarres, componendas partidarias y dimes dirites, pero carentes de una visión de futuro, de un rumbo cierto hacia donde pretenden dirigir la nación.
Dijo que el liderazgo politico dominicano de la era democrática, hay que estudiarlo separándolo en dos ciclos o estadios, puesto que primero está el ciclo de los caudillos ilustrados encarnados por Bosch, Balaguer y Peña Gómez, y luego está el ciclo del pos caudillismo ilustrado donde hasta el momento el Presidente Fernández está solo, ya que a su parecer, los demás contendientes en la arena política son dirigentes políticos, no líderes.
El autor del libro Claves para el liderazgo eficaz negó que Leonel Fernández se esté encaminando por el mesianismo político.
Explicó que la naturaleza de los liderazgos en los países latinoamericanos, donde está incluida la Republica Dominicana, es muy distinta a los liderazgos de Europa y los Estados Unidos, donde los lideres se retiran jóvenes de la arena política y el sistema politico sigue normal.
Dijo que en América Latina es más difícil construir liderazgos, pero después que estos están creados se retiran cuando se mueren, porque las personas se apegan a sus designios para siempre.
El politólogo Belarminio Ramírez Morillo expresó estos argumentos al ser entrevistado por Domingo del Pilar en Matinal de Telemicro, canal 5.
Fuente: Hoy
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