¿Próspero 2010?

Gemi José González

En estas fechas, además de una “feliz Navidad”, a nuestros amigos y familiares normalmente también les deseamos un “próspero Año Nuevo”… Sin embargo, después del fatídico año económico que acaba de terminar, muchos se han vuelto más cautelosos ante lo que puede resultar una frase casi burlona para esta época.

¿Qué hay de esto entonces para el año que comienza? En principio, la “prosperidad” no se debería medir solamente en rendimientos monetarios. En este sentido, vale la pena hacer una rápida prospectiva sobre los acontecimientos que nos esperan durante este año. Este ejercicio sirve además, para prevenirnos de las avalanchas mediáticas que tendremos que soportar sobre algunos temas y regiones en particular.

Así, dentro de las diversas fuentes de información que serán materia de análisis en política internacional, sin duda la implementación del Tratado de Lisboa (la nueva Europa), será una de las más importantes. Habrá que familiarizarnos con los apellidos Van Rompuy y Ashton, que a partir de ayer ocupan la presidencia del Consejo Europeo y la Alta Representación de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, respectivamente.

Por otro lado, es previsible que América Latina se siga polarizando. Inician nuevos gobiernos con elecciones recientes, como el de Uruguay, y otros que están por definirse, como el de Chile. Viene, además, la elección presidencial de Brasil en el próximo mes de octubre, que por supuesto será uno de los eventos políticos que más expectativas va a generar.

Desafortunadamente, en el frente de Oriente Medio no hay claridad sobre una posible solución pacífica a los diversos conflictos que vive la región. Sólo cabe esperar que ésta no empeore sistemáticamente. Que Israel y sus vecinos no se enfrasquen en una nueva guerra; que Irán y su impredecible (e impresentable) mandatario no realicen acciones irresponsables que puedan provocar un ataque a su territorio o instalaciones; que los atentados terroristas que azotaron a Pakistán en los últimos meses, cesen; que las violaciones recurrentes a los derechos humanos (sobre todo de las mujeres) se denuncien y castiguen. Así como un sinfín de sucesos más que hacen la vida en la región muy difícil y en algunos casos, insoportable.

Habrá que estar atentos también a las sorpresas que nos den este año las nuevas potencias: China e India, así como al franco resurgimiento de Rusia. De este grupo de Estados en ascenso, cabe destacar por supuesto el Mundial de Futbol que se llevará a cabo en Sudáfrica, suceso deportivo en el que, más allá del juego, este país se enfrenta al escrutinio global sobre las grandes expectativas que ha generado como líder de su continente.

Además, en unas semanas el presidente Barack Obama, iniciará su segundo año de gobierno. Su agenda está llena de asuntos complejísimos y sus niveles de popularidad cada vez son menores. Cada decisión que tome, así como sus consecuencias, serán nota todos los días.

Aunque hay muchos otros temas, finalmente cabe destacar el papel de México en el continuo debate sobre el cambio climático. A mediados de este año, el presidente Felipe Calderón y su secretario de medio ambiente serán los anfitriones de una nueva reunión mundial sobre el tema.

Así, estoy seguro que 2010 estará lleno de ricas experiencias y sucesos que lo harán distinto y dinámico. Por eso, y a pesar de lo que auguren algunos de nuestros financieros fatalistas, les deseo, sin temor a equivocarme, un próspero Año Nuevo.

Fuente: Excelsior

Publicar un comentario en la entrada