Pepe...¿Qué dice el horóscopo político de America Latina para el 2010 ?????

2010, VA A SER UN AÑO, DE CAMBIOS MUY IMPORTANTE, EN AMERICA LATINA .

Por Pepesanch

Hay demasiadas, perpectivas de que esto ocurra, en el campo político, social, ecónomico y climático. En menos de un año el mapa político de América Latina puede sufrir fuertes alteraciones con las elecciones presidenciales en siete países. Aunque el populismo chavista mantiene posiciones en Ecuador y Bolivia, el nuevo ciclo electoral podría marcar el retroceso de la izquierda en los países más importantes.

El debate no se da tanto entre izquierda y derecha, sino entre una izquierda socialdemócrata, que impulsa el progreso aglutinando a la sociedad, y una izquierda o derecha populista, seducida por el autoritarismo, que despierta nuevos choques.

América Latina parece dividirse entre países con democracias estables y presidentes que no han cambiado la Constitución en provecho propio para poder reelegirse, y un conjunto de gobiernos autocráticos, con dirigentes de derecha o izquierda, que se sienten imprescindibles y pretenden perpetuarse en el poder.

De aquí a un año, siete países latinoamericanos habrán escogido nuevos dirigentes. La región se prepara para un intenso ciclo electoral que comenzó el domingo con las presidenciales en Uruguay y termina en octubre de 2010 con las de Brasil. En medio, irán a las urnas los ciudadanos de Honduras, Chile, Bolivia, Costa Rica y Colombia.

En Venezuela se celebrarán unas cruciales legislativas. La paradoja es que los dos grandes cambios se darían en Brasilia y Santiago, donde los opositores de derecha parten como favoritos para llegar al poder a pesar de la altísima popularidad de los presidentes Lula da Silva y Michelle Bachelet.

Tras los comicios de Brasil, más de la mitad de los latinoamericanos habrá votado por su nuevo Presidente. Los analistas son cuidadosos al hablar de ciclos, pues los votantes no piensan en tendencias regionales. Como dicen en Estados Unidos, toda la política es local. Pero unos países tienen más peso que otros, y si la oposición llega al poder en Brasil y Chile, dos naciones modelo en Latinoamérica en los últimos tiempos, hablar de giro a la derecha sería inevitable.

En América Latina se han conformado dos bloques que van más allá de ideologías. La división entre izquierda y derecha es cada vez menos importante que el personalismo de los dirigentes. Aunque ideológicamente el colombiano Álvaro Uribe es la antítesis de Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa, en la práctica hay gran sintonía en la manera de gobernar de estos dirigentes. Los cuatro han cambiado la Constitución de forma irregular - comprando votos, sobornando a congresistas, intimidando a los electores-para seguir en el poder.

Uruguay, Brasil y Chile forman parte de una tendencia moderada y democrática, con alternancia en el poder y defensa de la economía de mercado. Aunque los presidentes Tabaré Vázquez, Lula da Silva, Michelle Bachelet terminan su mandato con alta popularidad gracias a la combinación de estabilidad macroeconómica y combate a la pobreza, ninguno pretendió cambiar la Constitución para reelegirse.

De hecho, Lula rechazó las presiones de su partido, el PT, que le empujaba a perpetuarse en el poder.

Pese al éxito del centroizquierda en Uruguay, Brasil y Chile, no hay garantías de que los partidos gobernantes sean reelegidos. Como reflejan las encuestas, la popularidad de Tabaré Vázquez, Lula y Bachelet no se transfiere automáticamente al candidato de su partido. Fieles a sus principios democráticos, Vázquez, Lula y Michelet defienden la alternancia.

Las encuestas indican que lo más probable es que Bachelet y Lula entreguen la banda presidencial al candidato de la oposición. En Brasil, el opositor gobernador de So Paulo José Serra, derrotado por Lula en el 2002, dobla en los sondeos a la progubernamental Dilma Roussef. En Chile, el magnate derechista Sebastián Piñera encabeza casi todas las encuestas.

En Chile, Brasil y Uruguay el crecimiento económico se ha visto acompañado de una mejora de los indicadores sociales: se ha reducido el paro, los salarios han aumentado y la pobreza disminuido. Esto ha permitido atraer a sectores de las clases medias sin renunciar a su identidad.

El cambio de poder en Chile y Brasil no tendría que ver con un giro ideológico, sino con la personalidad de los candidatos.

En los países con instituciones fuertes, como Chile, Brasil y Uruguay, eventuales cambios de mando no despiertan ninguna intranquilidad entre los inversores.

Fuente: Notas de pepesanch en América

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