Por Rubén Aguilar
Las dirigencias del PAN y el PRD discuten en serio la posibilidad de concertar alianzas, para ir juntos en algunos de los estados donde habrá elección de gobernador el próximo 4 de julio. Si en la elección presidencial de 2000 se hubiera dado la alianza Fox-Cárdenas seguramente que ahora tendríamos un mejor país y con muchos menos problemas políticos que los actuales.
Los estados donde es posible una alianza electoral son Puebla, Oaxaca e Hidalgo, pero si existe voluntad política se podría dar también en Veracruz, Durango y Sinaloa. Hasta ahora, esperemos que así siga, los dirigentes del PAN y el PRD se han sostenido en su posición y salido al paso de las críticas y las descalificaciones de los suyos y de los de afuera.
El acuerdo entre izquierda y derecha no es algo nuevo y único. En Chile, para poner sólo un ejemplo, la alianza entre los demócratas cristianos, equivalente al PAN, y los socialistas, al PRD, les posibilitó gobernar juntos por 20 años. Impidió también que la derecha, más cercana a Pinochet, pudiera hacerse del poder y que el otro sector de la derecha, la que ahora ha ganado, se corriera hacia el centro.
Encuentro cuatro buenas razones para que las alianzas se vuelvan realidad:
a) El PAN y el PRD se verían obligados a su interior a discutir y evolucionar a posiciones que les permitan caminar hacia el centro. Por lo menos en los estados donde se dé la alianza, ambas fuerzas tendrían que abandonar discursos fundamentalistas que no ayudan a nadie y sí hacen mucho daño a todos, comenzando con los propios partidos.
b) El PAN y el PRD al nivel de sus dirigencias nacionales y estatales tendrían que entablar el diálogo y llegar a acuerdos. Sin duda serían temporales, como toda alianza coyuntural, pero implicaría un cambio de posición a la sostenida desde hace años y en particular en estos tres últimos. La negociación es un principio fundamental de la política a la que se han negado, por muy diversas razones, estas fuerzas. Un acuerdo entre el PAN y el PRD puede cambiar la realidad política del país.
c) El PAN y el PRD brindarían la posibilidad de que ciudadanos con arraigo y reconocimiento en sus estados, que trascienden los límites de los partidos, participaran en la contienda por la gubernatura con muy buenas posibilidades de ganar. Estos ciudadanos (Xóchitl Gálvez, Rafael Moreno Valle, Gabino Cué...) son capaces, ya lo han demostrado, de reunir a un electorado pluripartidista y también a los ciudadanos sin partido, que son los más.
d) El PAN y el PRD estarían en mejores condiciones para enfrentar al PRI en los estados todavía en su poder. En los que no ha habido alternancia el PRI, con sus diferentes nombres, ha gobernado por más de 80 años. Si el PAN y el PRD van solos seguirán facilitando que el PRI gane. Sólo un cambio en el poder va a permitir desbaratar viejas y anquilosadas estructuras de poder, compadrazgos y amiguismos, para dar lugar a una nueva etapa en la vida de esos estados.
La alianza tiene como propósito central desplazar al PRI del poder en algunos estados y también impedir que acumule más fuerza para la elección presidencial de 2012. El diputado panista Javier Corral lo dice con mucha claridad: "tiene que ser un esfuerzo por detener la regresión a la que nos puede someter la vuelta del PRI a la Presidencia de la República. Hay que conformar un dique mayor para recuperar la democracia en varios estados de la República".
El PRI asume que se trata una alianza en su contra y ha salido a descalificarla con todo. Está en su derecho, pero la argumentación que utiliza para descalificarla no le ayuda y abona a la necesidad de la misma. El PRI sentía que tenía asegurada la victoria en las nueve gubernaturas hoy en su poder y que incluso estaba en posibilidades de disputar una o dos más. De darse la alianza el escenario cambia y la competencia se hace real.
Las alianzas electorales PAN-PRD no están del todo seguras. Son muchos los intereses que se mueven al interior de esos partidos y también de sectores aliados al PRI en esos estados. Algunos trabajan ya para que esto no ocurra; porque en lo inmediato ven amenazados sus intereses particulares y otros porque el antecedente, sobre todo si triunfan en algunos estados, puede cambiar el escenario político futuro del país. Con la alianza PAN-PRD unos ganan y otros pierden.
Posdata: Lección de civilidad la que dieron los políticos en Chile tras el triunfo de Piñera, el candidato de la derecha, el 17 de enero. Frei, el derrotado candidato de la Concertación, se hizo presente en el hotel de Piñera, para reconocer su victoria. Ahí los piñeristas le dieron una larga ovación. Todos pudieron escuchar por radio y televisión cuando la presidenta Bachelet llamó a Piñera para felicitarlo por su triunfo, a lo que él respondió que le pedía le diera su consejo. Ella le dijo que al día siguiente iría a visitarlo a su casa. ¿Cuándo viviremos esto en México?
Fuente: El Financiero
Las dirigencias del PAN y el PRD discuten en serio la posibilidad de concertar alianzas, para ir juntos en algunos de los estados donde habrá elección de gobernador el próximo 4 de julio. Si en la elección presidencial de 2000 se hubiera dado la alianza Fox-Cárdenas seguramente que ahora tendríamos un mejor país y con muchos menos problemas políticos que los actuales.
Los estados donde es posible una alianza electoral son Puebla, Oaxaca e Hidalgo, pero si existe voluntad política se podría dar también en Veracruz, Durango y Sinaloa. Hasta ahora, esperemos que así siga, los dirigentes del PAN y el PRD se han sostenido en su posición y salido al paso de las críticas y las descalificaciones de los suyos y de los de afuera.
El acuerdo entre izquierda y derecha no es algo nuevo y único. En Chile, para poner sólo un ejemplo, la alianza entre los demócratas cristianos, equivalente al PAN, y los socialistas, al PRD, les posibilitó gobernar juntos por 20 años. Impidió también que la derecha, más cercana a Pinochet, pudiera hacerse del poder y que el otro sector de la derecha, la que ahora ha ganado, se corriera hacia el centro.
Encuentro cuatro buenas razones para que las alianzas se vuelvan realidad:
a) El PAN y el PRD se verían obligados a su interior a discutir y evolucionar a posiciones que les permitan caminar hacia el centro. Por lo menos en los estados donde se dé la alianza, ambas fuerzas tendrían que abandonar discursos fundamentalistas que no ayudan a nadie y sí hacen mucho daño a todos, comenzando con los propios partidos.
b) El PAN y el PRD al nivel de sus dirigencias nacionales y estatales tendrían que entablar el diálogo y llegar a acuerdos. Sin duda serían temporales, como toda alianza coyuntural, pero implicaría un cambio de posición a la sostenida desde hace años y en particular en estos tres últimos. La negociación es un principio fundamental de la política a la que se han negado, por muy diversas razones, estas fuerzas. Un acuerdo entre el PAN y el PRD puede cambiar la realidad política del país.
c) El PAN y el PRD brindarían la posibilidad de que ciudadanos con arraigo y reconocimiento en sus estados, que trascienden los límites de los partidos, participaran en la contienda por la gubernatura con muy buenas posibilidades de ganar. Estos ciudadanos (Xóchitl Gálvez, Rafael Moreno Valle, Gabino Cué...) son capaces, ya lo han demostrado, de reunir a un electorado pluripartidista y también a los ciudadanos sin partido, que son los más.
d) El PAN y el PRD estarían en mejores condiciones para enfrentar al PRI en los estados todavía en su poder. En los que no ha habido alternancia el PRI, con sus diferentes nombres, ha gobernado por más de 80 años. Si el PAN y el PRD van solos seguirán facilitando que el PRI gane. Sólo un cambio en el poder va a permitir desbaratar viejas y anquilosadas estructuras de poder, compadrazgos y amiguismos, para dar lugar a una nueva etapa en la vida de esos estados.
La alianza tiene como propósito central desplazar al PRI del poder en algunos estados y también impedir que acumule más fuerza para la elección presidencial de 2012. El diputado panista Javier Corral lo dice con mucha claridad: "tiene que ser un esfuerzo por detener la regresión a la que nos puede someter la vuelta del PRI a la Presidencia de la República. Hay que conformar un dique mayor para recuperar la democracia en varios estados de la República".
El PRI asume que se trata una alianza en su contra y ha salido a descalificarla con todo. Está en su derecho, pero la argumentación que utiliza para descalificarla no le ayuda y abona a la necesidad de la misma. El PRI sentía que tenía asegurada la victoria en las nueve gubernaturas hoy en su poder y que incluso estaba en posibilidades de disputar una o dos más. De darse la alianza el escenario cambia y la competencia se hace real.
Las alianzas electorales PAN-PRD no están del todo seguras. Son muchos los intereses que se mueven al interior de esos partidos y también de sectores aliados al PRI en esos estados. Algunos trabajan ya para que esto no ocurra; porque en lo inmediato ven amenazados sus intereses particulares y otros porque el antecedente, sobre todo si triunfan en algunos estados, puede cambiar el escenario político futuro del país. Con la alianza PAN-PRD unos ganan y otros pierden.
Posdata: Lección de civilidad la que dieron los políticos en Chile tras el triunfo de Piñera, el candidato de la derecha, el 17 de enero. Frei, el derrotado candidato de la Concertación, se hizo presente en el hotel de Piñera, para reconocer su victoria. Ahí los piñeristas le dieron una larga ovación. Todos pudieron escuchar por radio y televisión cuando la presidenta Bachelet llamó a Piñera para felicitarlo por su triunfo, a lo que él respondió que le pedía le diera su consejo. Ella le dijo que al día siguiente iría a visitarlo a su casa. ¿Cuándo viviremos esto en México?
Fuente: El Financiero
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