Porfirio Lobo ha asumido como presidente de Honduras afrontando numerosos retos y frentes abiertos: el país está aislado internacionalmente tras el golpe de estado del 28 de junio, fracturado y dividido por la pugna entre Manuel Zelaya y Roberto Micheletti y con una herencia de crisis económica, pobreza e inseguridad.
Lobo tratará de devolver a Honduras a la comunidad internacional, formar un gobierno de unidad nacional, dialogar con los sectores más cercanos a Zelaya y combatir la violencia y al crimen organizado.
Unidad Nacional
Porfirio Lobo asumió ayer la presidencia de un país dividido y polarizado por lo que desde el primer momento se puso como objetivo reunificar a la familia hondureña: "haremos un Gobierno de unidad nacional, de reconciliación, no es tiempo ya de más divisiones", dijo nada más ganar las elecciones presidenciales de noviembre.
Por eso, Lobo aseguró ese día que convocará un gran diálogo nacional para impulsar un "plan nación" dentro de "un diálogo abierto, amplio, sin descartar a nadie", en el que caben todos, incluidos los seguidores de Manuel Zelaya. El lema de su gobierno es una invitación, precisamente, a esa reconciliación: "Gobierno de unidad nacional, el gobierno de todos" identificará su mandato.
Lobo para conseguir un gobierno de integración ha nombrado a tres excandidatos presidenciales en puestos de su gobierno: César Ham, ex candidato de la UD, para Instituto Nacional Agrario, INA, al ex candidato Felícito Ávila en el Ministerio del Trabajo y al pinuista Bernard Martínez para secretario de Cultura, Arte y Deportes.
El propio presidente del Congreso, Juan Orlando Herández, ha cofirmado cuales son las intenciones presidenciales: "los retos del Congreso son los retos de Honduras. Uno de los principales para nosotros es el tema del reencuentro de las familias hondureñas, de la reconciliación porque no podemos obviar que lo pasado el año anterior dejó a muchas familias desunidas, a gremios, a muchas iglesias, a los amigos, y creemos que tenemos que practicar lo de la campaña, apelar a la unidad".
Por eso, el primer compromiso de Lobo fue otorgar un salvoconducto que permita al depuesto presidente Manuel Zelaya salir de su encierro de más de cuatro meses en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, para partir al exilio. Zelaya viajó ayer a Santo Domingo en el avión del presidente dominicano, Leonel Fernández, con quien Lobo firmó la semana pasada el compromiso de permitir la salida del presidente derrocado en el golpe del 28 de junio de 2009.
En esa línea, Lobo asumió tras aprobar el Congreso Nacional la amnistía para delitos políticos y comunes conexos y con un claro mensaje de reconciliación: "todos queremos paz en la nación y sé que algunos aplaudirán y otros se enojarán conmigo, pero les digo ‘si queremos paz, tenemos que perdonarnos todos' y es lo que la palabra de Dios nos dice; el perdón debe ser el estandarte que siempre debemos portar porque Honduras necesita paz".
Fin al aislamiento
A la toma de posesión de Porfirio Lobo asistieron muy pocos presidentes de la región ya que solamente Estados Unidos, Costa Rica, Colombia, Panamá y Perú han avalado los resultados de los comicios, celebrados bajo el gobierno de facto de Roberto Micheletti. Además, la OEA expulsó a Honduras, algo que no ocurría desde 1962 cuando Cuba recibió la misma sanción y otros organismos multinacionales como la ONU y la Unasur condenaron el golpe.
Los esfuerzos de Lobo se encaminarán precisamente enfrentar esa soledad diplomática que afecta la estabilidad institucional. Todo indica que ya se están produciendo cierto deshielo. El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, calificó como 'buena noticia' el acuerdo entre Porfirio Lobo y Leonel Fernández que suponía el compromiso de Lobo de crear un gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional y fortalecer otros aspectos del Acuerdo de Tegucigalpa-San José,
En los próximos días, la Organización de Estados Americanos enviará una misión al país para analizar su retorno al organismo continental, según anunció su secretario general, mientras el Banco Centroamericano de Integración Económica fue el primer organismo en informar que reanudará sus aportes a Honduras, con un desembolso de 23 millones de dólares.
La Unión Europea está en camino de reconocer el proceso hondureño como demuestra que España Alemania, Francia, Suiza, Italia, Suecia y Holanda hayan mandado representación a la toma de posesión. Sólo los países del ALBA están claramente posicionados en el rechazo a la nueva administración.
El gobierno de Brasil analiza cambiar su postura y reconocer como "legítimo" a Lobo, según publicó clarín.com de Argentina. El asunto será tratado en la reunión del Grupo Río, en febrero, anticipó el asesor especial de la presidencia para Asuntos Internacionales, Marco Aurelio García, quien adelantó que hasta entonces "la posición brasileña es no reconocer" las elecciones que dieron la victoria a Lobo: "en Cancún, México, analizaremos los hechos en Honduras. Mantenemos nuestra posición de repudiar el golpe de Estado".
El presidente de Guatemala, Álvaro Colom comunicó personalmente a Lobo, que inmediatamente que asuma el cargo, reanudará relaciones con Honduras.
Chávez pierde un aliado
Como asegura Óscar Álvarez Araya en un informe del Real Instituto Elcano, "Porfirio Lobo se enfrenta al reto de normalizar las relaciones diplomáticas con la comunidad internacional y los organismos financieros internacionales. Es urgente que lance una campaña para recuperar el diálogo con varios países que se niegan a reconocer el resultado de las elecciones generales que lo llevaron al poder. También tendrá que luchar por obtener el reconocimiento de otros países que se han mantenido un poco más neutrales y han evitado un pronunciamiento específico sobre las elecciones".
Además. la llegada de Porfirio Lobo a la presidencia supone para Hugo Chávez la pérdida de un aliado regional. Lobo seguirá la línea de Roberto Micheletti quien sancionó el decreto legislativo 284-2009, que separa oficialmente a Honduras de la Alternativa Bolivariana de las Américas (Alba).
Honduras dejó de pertenecer al ALBA el pasado 12 de enero, cuando el Congreso aprobó denunciar el tratado por la injerencia ideológica y militar de Chávez que conllevaba el acuerdo. El 25 de agosto de 2008, Manuel Zelaya firmó la adhesión hondureña a la Alba.
La Cuestión social
Lobo recibe una herencia muy complicada en los ámbitos social y de seguridad. La crisis financiera internacional y el conflicto interno golpearon especialmente duro a la economía hondureña que sufrió una caída del 3 por ciento en 2009, la peor en Centroamérica, según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
La presidenta del Banco Central de Honduras, Sandra de Midence, ha anunciado que para 2010 se prevé un crecimiento también del 3 por ciento. Como asegura Óscar Álvarez Araya en el informe del Real Instituto Elcano, "encaminar la economía hondureña será todo un reto para la nueva administración y una de las pruebas más importantes para iniciar la reconciliación y la recuperación. Será tarea del gobierno de Porfirio Lobo devolver la confianza al empresariado y restablecer los lazos con los sectores productivos, trabajadores e instituciones hondureñas".
El golpe económico sufrido por Honduras ha sido muy amplio: las remesas familiares enviadas por los emigrantes hondureños, principal fuente de divisas para el país, cayeron un 11,1 por ciento con respecto a 2008, y la inversión extranjera disminuyó un 40,8% entre enero y noviembre de 2009, al totalizar 403,3 millones de dólares. En ese período las exportaciones cayeron un 20,8 por ciento lo que arrojó un déficit comercial de 3.505 millones.
Porfirio Lobo es consciente de la situación: "todos sabemos que recibo un país en bancarrota, sabemos que los diferentes actores de los diferentes gobiernos dilapidaron los recursos que debieron ir al combate de la pobreza". Por eso, el presidente buscará aprobar un paquete centrado en la inversión social; ratificar el Bono Diez Mil (entregar diez mil lempiras anuales a las familias más pobres del país) y computadoras para niños.
Además, Honduras necesita el apoyo de la comunidad internacional, por lo que poner fin al aislamiento es vital. Lobo aspira a conseguir desbloquear la ayuda internacional pues tras el golpe la Comisión Europea congeló cerca más de 92 millones de dólares de pagos de ayuda presupuestaria en el período 2007-2010 y Estados Unidos suspendió la ayuda no humanitaria por más de 30 millones de dólares.
La Violencia
Si la pobreza es muy alta en Honduras (en las zonas rurales que afecta a un 85% de los campesinos) los índices de violencia son aterradores. Las pandillas juveniles, o maras, son un azote para las grandes ciudades del país, en especial Tegucigalpa y San Pedro Sula. Los índices de violencia y delincuencia se dispararon en 2009 con respecto a 2008 y los delitos que más repuntaron fueron los homicidios: fueron asesinadas en 2009, 1.233 personas más que en 2008.
San Pedro Sula es la ciudad que ocupó el segundo lugar en cuanto a índices de violencia en el mundo en 2009, superada sólo por Ciudad Juárez en México. San Pedro Sula tiene una tasa de 119 homicidios por cada 100,000 habitantes (en Ciudad Juárez es de 191 homicidios). En Honduras cada día son asesinadas 14 personas, según las estadísticas del Ministerio de Seguridad.
El narcotráfico sigue siendo la principal causa de violencia y el sicariato es el brazo armado de ese crimen organizado. La mayoría de los crímenes están vinculados al narcotráfico y el combate contra la violencia y la inseguridad se ha saldado con rotundos fracasos en las dos últimas administraciones: la de Ricardo Maduro que abanderó la política de "mano dura" y la de Manuel Zelaya que no dudó en sacar a las Fuerzas Armadas a la calle.
Que el ministro de Seguridad de Lobo sea Óscar Álvarez, quien ya ocupó ese cargo en el gobierno de Maduro, parece indicar que Lobo apuesta también por las políticas de "mano dura".
Fuente: InfoLatam
Lobo tratará de devolver a Honduras a la comunidad internacional, formar un gobierno de unidad nacional, dialogar con los sectores más cercanos a Zelaya y combatir la violencia y al crimen organizado.
Unidad Nacional
Porfirio Lobo asumió ayer la presidencia de un país dividido y polarizado por lo que desde el primer momento se puso como objetivo reunificar a la familia hondureña: "haremos un Gobierno de unidad nacional, de reconciliación, no es tiempo ya de más divisiones", dijo nada más ganar las elecciones presidenciales de noviembre.
Por eso, Lobo aseguró ese día que convocará un gran diálogo nacional para impulsar un "plan nación" dentro de "un diálogo abierto, amplio, sin descartar a nadie", en el que caben todos, incluidos los seguidores de Manuel Zelaya. El lema de su gobierno es una invitación, precisamente, a esa reconciliación: "Gobierno de unidad nacional, el gobierno de todos" identificará su mandato.
Lobo para conseguir un gobierno de integración ha nombrado a tres excandidatos presidenciales en puestos de su gobierno: César Ham, ex candidato de la UD, para Instituto Nacional Agrario, INA, al ex candidato Felícito Ávila en el Ministerio del Trabajo y al pinuista Bernard Martínez para secretario de Cultura, Arte y Deportes.
El propio presidente del Congreso, Juan Orlando Herández, ha cofirmado cuales son las intenciones presidenciales: "los retos del Congreso son los retos de Honduras. Uno de los principales para nosotros es el tema del reencuentro de las familias hondureñas, de la reconciliación porque no podemos obviar que lo pasado el año anterior dejó a muchas familias desunidas, a gremios, a muchas iglesias, a los amigos, y creemos que tenemos que practicar lo de la campaña, apelar a la unidad".
Por eso, el primer compromiso de Lobo fue otorgar un salvoconducto que permita al depuesto presidente Manuel Zelaya salir de su encierro de más de cuatro meses en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, para partir al exilio. Zelaya viajó ayer a Santo Domingo en el avión del presidente dominicano, Leonel Fernández, con quien Lobo firmó la semana pasada el compromiso de permitir la salida del presidente derrocado en el golpe del 28 de junio de 2009.
En esa línea, Lobo asumió tras aprobar el Congreso Nacional la amnistía para delitos políticos y comunes conexos y con un claro mensaje de reconciliación: "todos queremos paz en la nación y sé que algunos aplaudirán y otros se enojarán conmigo, pero les digo ‘si queremos paz, tenemos que perdonarnos todos' y es lo que la palabra de Dios nos dice; el perdón debe ser el estandarte que siempre debemos portar porque Honduras necesita paz".
Fin al aislamiento
A la toma de posesión de Porfirio Lobo asistieron muy pocos presidentes de la región ya que solamente Estados Unidos, Costa Rica, Colombia, Panamá y Perú han avalado los resultados de los comicios, celebrados bajo el gobierno de facto de Roberto Micheletti. Además, la OEA expulsó a Honduras, algo que no ocurría desde 1962 cuando Cuba recibió la misma sanción y otros organismos multinacionales como la ONU y la Unasur condenaron el golpe.
Los esfuerzos de Lobo se encaminarán precisamente enfrentar esa soledad diplomática que afecta la estabilidad institucional. Todo indica que ya se están produciendo cierto deshielo. El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, calificó como 'buena noticia' el acuerdo entre Porfirio Lobo y Leonel Fernández que suponía el compromiso de Lobo de crear un gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional y fortalecer otros aspectos del Acuerdo de Tegucigalpa-San José,
En los próximos días, la Organización de Estados Americanos enviará una misión al país para analizar su retorno al organismo continental, según anunció su secretario general, mientras el Banco Centroamericano de Integración Económica fue el primer organismo en informar que reanudará sus aportes a Honduras, con un desembolso de 23 millones de dólares.
La Unión Europea está en camino de reconocer el proceso hondureño como demuestra que España Alemania, Francia, Suiza, Italia, Suecia y Holanda hayan mandado representación a la toma de posesión. Sólo los países del ALBA están claramente posicionados en el rechazo a la nueva administración.
El gobierno de Brasil analiza cambiar su postura y reconocer como "legítimo" a Lobo, según publicó clarín.com de Argentina. El asunto será tratado en la reunión del Grupo Río, en febrero, anticipó el asesor especial de la presidencia para Asuntos Internacionales, Marco Aurelio García, quien adelantó que hasta entonces "la posición brasileña es no reconocer" las elecciones que dieron la victoria a Lobo: "en Cancún, México, analizaremos los hechos en Honduras. Mantenemos nuestra posición de repudiar el golpe de Estado".
El presidente de Guatemala, Álvaro Colom comunicó personalmente a Lobo, que inmediatamente que asuma el cargo, reanudará relaciones con Honduras.
Chávez pierde un aliado
Como asegura Óscar Álvarez Araya en un informe del Real Instituto Elcano, "Porfirio Lobo se enfrenta al reto de normalizar las relaciones diplomáticas con la comunidad internacional y los organismos financieros internacionales. Es urgente que lance una campaña para recuperar el diálogo con varios países que se niegan a reconocer el resultado de las elecciones generales que lo llevaron al poder. También tendrá que luchar por obtener el reconocimiento de otros países que se han mantenido un poco más neutrales y han evitado un pronunciamiento específico sobre las elecciones".
Además. la llegada de Porfirio Lobo a la presidencia supone para Hugo Chávez la pérdida de un aliado regional. Lobo seguirá la línea de Roberto Micheletti quien sancionó el decreto legislativo 284-2009, que separa oficialmente a Honduras de la Alternativa Bolivariana de las Américas (Alba).
Honduras dejó de pertenecer al ALBA el pasado 12 de enero, cuando el Congreso aprobó denunciar el tratado por la injerencia ideológica y militar de Chávez que conllevaba el acuerdo. El 25 de agosto de 2008, Manuel Zelaya firmó la adhesión hondureña a la Alba.
La Cuestión social
Lobo recibe una herencia muy complicada en los ámbitos social y de seguridad. La crisis financiera internacional y el conflicto interno golpearon especialmente duro a la economía hondureña que sufrió una caída del 3 por ciento en 2009, la peor en Centroamérica, según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
La presidenta del Banco Central de Honduras, Sandra de Midence, ha anunciado que para 2010 se prevé un crecimiento también del 3 por ciento. Como asegura Óscar Álvarez Araya en el informe del Real Instituto Elcano, "encaminar la economía hondureña será todo un reto para la nueva administración y una de las pruebas más importantes para iniciar la reconciliación y la recuperación. Será tarea del gobierno de Porfirio Lobo devolver la confianza al empresariado y restablecer los lazos con los sectores productivos, trabajadores e instituciones hondureñas".
El golpe económico sufrido por Honduras ha sido muy amplio: las remesas familiares enviadas por los emigrantes hondureños, principal fuente de divisas para el país, cayeron un 11,1 por ciento con respecto a 2008, y la inversión extranjera disminuyó un 40,8% entre enero y noviembre de 2009, al totalizar 403,3 millones de dólares. En ese período las exportaciones cayeron un 20,8 por ciento lo que arrojó un déficit comercial de 3.505 millones.
Porfirio Lobo es consciente de la situación: "todos sabemos que recibo un país en bancarrota, sabemos que los diferentes actores de los diferentes gobiernos dilapidaron los recursos que debieron ir al combate de la pobreza". Por eso, el presidente buscará aprobar un paquete centrado en la inversión social; ratificar el Bono Diez Mil (entregar diez mil lempiras anuales a las familias más pobres del país) y computadoras para niños.
Además, Honduras necesita el apoyo de la comunidad internacional, por lo que poner fin al aislamiento es vital. Lobo aspira a conseguir desbloquear la ayuda internacional pues tras el golpe la Comisión Europea congeló cerca más de 92 millones de dólares de pagos de ayuda presupuestaria en el período 2007-2010 y Estados Unidos suspendió la ayuda no humanitaria por más de 30 millones de dólares.
La Violencia
Si la pobreza es muy alta en Honduras (en las zonas rurales que afecta a un 85% de los campesinos) los índices de violencia son aterradores. Las pandillas juveniles, o maras, son un azote para las grandes ciudades del país, en especial Tegucigalpa y San Pedro Sula. Los índices de violencia y delincuencia se dispararon en 2009 con respecto a 2008 y los delitos que más repuntaron fueron los homicidios: fueron asesinadas en 2009, 1.233 personas más que en 2008.
San Pedro Sula es la ciudad que ocupó el segundo lugar en cuanto a índices de violencia en el mundo en 2009, superada sólo por Ciudad Juárez en México. San Pedro Sula tiene una tasa de 119 homicidios por cada 100,000 habitantes (en Ciudad Juárez es de 191 homicidios). En Honduras cada día son asesinadas 14 personas, según las estadísticas del Ministerio de Seguridad.
El narcotráfico sigue siendo la principal causa de violencia y el sicariato es el brazo armado de ese crimen organizado. La mayoría de los crímenes están vinculados al narcotráfico y el combate contra la violencia y la inseguridad se ha saldado con rotundos fracasos en las dos últimas administraciones: la de Ricardo Maduro que abanderó la política de "mano dura" y la de Manuel Zelaya que no dudó en sacar a las Fuerzas Armadas a la calle.
Que el ministro de Seguridad de Lobo sea Óscar Álvarez, quien ya ocupó ese cargo en el gobierno de Maduro, parece indicar que Lobo apuesta también por las políticas de "mano dura".
Fuente: InfoLatam
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