Por Ricardo Ríos
Cuando se menciona el término "marketing político", varios políticos de la atávica izquierda nativa e incluso algunos qué, aunque no se identifican ideológicamente, comparten los principios del pragmatismo y el positivismo de la derecha post capitalista, se persignan y exclaman "¡Dios nos salve!".
Las razones que esgrimen para este dramatismo son asaz polémicas; sin embargo hay quienes sostienen con justeza, que el carácter irracional de las leyes que gobiernan el mercado, daría a los políticos que manejen este instrumento, un poder prácticamente incontrolable.
¡Bienvenidos a la realidad! Hoy en día con todas las limitaciones de país tercer mundista, nuestros políticos ya manejan estrategias de mercadeo bastante elementales, aunque en algunos casos sumamente efectivos.
Para quienes no recuerden "el baile del Chino", es importante conocer cual es el fundamento de esta herramienta llamada "marketing político". El estudio minucioso del público, sus necesidades y demandas y la elaboración de productos capaces de satisfacerlas, eso es en resumidas cuentas la guía elemental de todo aquel que incursione en el mundo del mercadeo, a nivel político.
El tema ético, que muchos esgrimen -a veces con hipocresía- debe asumirse desde lo real, no desde elucubraciones teóricas.
El estudio de la mente humana es hoy lo fundamental. Entramos hace buen tiempo en una etapa de la historia en que el conocimiento, la información y el manejo de la imagen personal y corporativa, son imprescindibles para obtener y mantener poder político.
Por eso la guerra actual por el poder se libra en los campos de la comunicación y la información. El sentimentalismo y la sensualidad y el vacío son la argamasa que sostiene el edificio enclenque del orden establecido.
Fuente: Correo Peru
Cuando se menciona el término "marketing político", varios políticos de la atávica izquierda nativa e incluso algunos qué, aunque no se identifican ideológicamente, comparten los principios del pragmatismo y el positivismo de la derecha post capitalista, se persignan y exclaman "¡Dios nos salve!".
Las razones que esgrimen para este dramatismo son asaz polémicas; sin embargo hay quienes sostienen con justeza, que el carácter irracional de las leyes que gobiernan el mercado, daría a los políticos que manejen este instrumento, un poder prácticamente incontrolable.
¡Bienvenidos a la realidad! Hoy en día con todas las limitaciones de país tercer mundista, nuestros políticos ya manejan estrategias de mercadeo bastante elementales, aunque en algunos casos sumamente efectivos.
Para quienes no recuerden "el baile del Chino", es importante conocer cual es el fundamento de esta herramienta llamada "marketing político". El estudio minucioso del público, sus necesidades y demandas y la elaboración de productos capaces de satisfacerlas, eso es en resumidas cuentas la guía elemental de todo aquel que incursione en el mundo del mercadeo, a nivel político.
El tema ético, que muchos esgrimen -a veces con hipocresía- debe asumirse desde lo real, no desde elucubraciones teóricas.
El estudio de la mente humana es hoy lo fundamental. Entramos hace buen tiempo en una etapa de la historia en que el conocimiento, la información y el manejo de la imagen personal y corporativa, son imprescindibles para obtener y mantener poder político.
Por eso la guerra actual por el poder se libra en los campos de la comunicación y la información. El sentimentalismo y la sensualidad y el vacío son la argamasa que sostiene el edificio enclenque del orden establecido.
Fuente: Correo Peru
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