Colombia: Candidatos ‘en vitrina’

Aunque no hay fórmulas mágicas para elevar la popularidad de un candidato, el marketing político permite crear estrategias para unir las propuestas con las expectativas de los electores.

El año electoral colombiano comenzó muy agitado. Al día de hoy, ya se han inscrito más de 300 candidatos para ocupar las 102 curules del Senado, y otros 400 que aspiran ganar una de las 166 sillas de la Cámara de Representantes. Estas cifras seguramente crecerán antes del 2 de febrero, cuando termina el plazo propuesto por la Registraduría Nacional para realizar estas inscripciones.

Los candidatos entonces tendrán que buscar estrategias que les permitan sobresalir rápidamente entre sus competidores y llevar su mensaje a los ciudadanos antes de la elección, el próximo 14 de marzo.

A esto se suma la incertidumbre creada ante la posibilidad de que el actual presidente de la República, Álvaro Uribe, busque una nueva reelección en su cargo. Este hecho influye directamente en las alianzas y coaliciones de los candidatos al Congreso y, por ende, en el material publicitario que podrían utilizar.

Esta situación también afecta a candidatos y precandidatos presidenciales, de cara a los comicios del próximo 30 de mayo. Mientras que la oposición no conoce a su contradictor definitivo, quienes están a favor del Gobierno limitan sus inversiones y terminan como simples interlocutores de las políticas estatales.

Con este panorama, las campañas han comenzado a buscar en el marketing político una fórmula que les ayude a llegar eficazmente hasta el electorado y posicionar sus candidatos y propuestas. "El marketing político es simplemente lograr el empalme entre aquello que buscan los ciudadanos para su país o ciudad, y lo que un candidato plantea", comenta Juan Luis Isaza, vicepresidente de planeación estratégica de DDB publicidad para América Latina.

De acuerdo con Miguel Silva, director de Gravitas Comunicaciones, el marketing político también debe entender el tipo de candidato que se tiene, con sus debilidades y fortalezas, para extraerle su visión política y su promesa de futuro. "A partir de esto se construye un mensaje que permita afianzar su base política (sus seguidores) y luego crecer entre votantes indecisos o seguidores de terceros", comenta. ?

El candidato 'marca'

El marketing político toma elementos propios del marketing de productos y servicios, para conectar las marcas con las motivaciones del consumidor.

Una de las claves para crear un proyecto de marketing exitoso consiste en fortalecer o transformar las asociaciones mentales que los ciudadanos tienen del candidato para encontrar elementos relevantes y diferenciales. Similares a las marcas comerciales, los personajes públicos terminan convirtiéndose en ideas o conceptos que la gente vincula con sus nombres.

"Cuando te dicen 'Álvaro Uribe' seguramente lo primero que piensas es 'seguridad democrática', o cuando te dicen 'Obama', una de las primeras palabras que se viene a la mente es 'cambio'. Esto se debe a que son construcciones de marca muy sólidas que lograron que el candidato se asociara directamente a un concepto que era relevante y además diferente a lo que cualquier otro candidato podía proponer", comenta Juan Luis Isaza.

De hecho, encontrar esos elementos que ayuden a conectar al candidato con la realidad de los votantes hace parte de las tareas del equipo y de los miembros principales de la campaña. De esta forma, las acciones que se tomen siempre estarán alineadas con todas sus comunicaciones y los mensajes que se quieran transmitir.

En cuanto a la forma de transmitir el mensaje, los expertos reconocen tres componentes esenciales en el discurso político.

El primero es la visión del candidato, lo que quisiera hacer si gana, lo cual es personal y no se puede copiar. Luego se realiza la conexión entre los temas relevantes del país y esa visión particular, en la cual tienen gran importancia las encuestas. Finalmente, se buscan palabras sonoras, que no se olviden fácilmente, para crear el discurso.

En este sentido, José Miguel Sokoloff, director creativo de Lowe, opina que lo importante para un candidato no es mostrarse como algo diferente, sino como algo interesante. "Si para usted es importante coger un taxi para ir de la oficina a la casa y está lloviznando, no importa que todos los automóviles sean amarillos. El taxi diferente es el que está desocupado cuando usted lo necesita", agrega.

Por lo pronto, los expertos afirman que el actual reto del marketing político está en interesar al alto número de personas que nunca han votado o que solo han votado por Uribe. "Este es un grupo de personas muy difícil de alcanzar por los medios tradicionales, pues no están interesados en ingresar en el debate político. Son más escépticos con respecto al tema político y más individualistas", dice Sokoloff.

De hecho, el experto recuerda que una clave para la victoria de Barack Obama en Estados Unidos fue empoderar a los jóvenes que nunca habían votado para interesarlos en el proceso y convertirlos en organizadores de eventos. "Las campañas políticas deben hacer que la gente mueva a la gente".

El marketing político no es una varita mágica para elevar la aceptación de una persona entre el electorado. Si bien ayuda a crear estrategias para llevar un mensaje de forma acertada, las campañas dependen de la convicción, la visión de futuro, las propuestas y la capacidad de conectarse con la gente que tenga el candidato.

Al final, como pasa con muchos productos, solo después de su compra los consumidores saben si hicieron una buena elección o se dejaron convencer por una caja bonita.

Fuente: Dinero

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