Blair sobre Irak: "Volvería a tomar la misma decisión"

El ex primer ministro británico asegura que el "cálculo de riesgo sobre Sadam cambió tras el 11-S".- Aún, al día de hoy, está convencido de que el dictador iraquí intentaba restaurar su programa de armas de destrucción masiva.

El ex primer ministro británico Tony Blair ha afirmado al declarar ante la investigación sobre la guerra de Irak que el "cálculo del riesgo" que suponía el ex presidente iraquí Sadam Husein cambió con los ataques terroristas contra Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001.

Al ser preguntado sobre su estrategia sobre Irak, Blair ha dicho que antes del 11-S creía que Husein podía ser controlado con una "política de contención", a través de sanciones. "El cálculo de riesgo cambió con los ataques en EEUU en los que murieron más de 3.000 personas. Si esa gente, inspirada por fanatismos religiosos, hubiese podido matar a 30.000 lo habrían hecho, entonces llegué a la conclusión de que no se podían asumir riesgos en este asunto", ha afirmado.

El ex premier ha asegurado que está posición era la suya y no la británica ni la de EE UU. "Esto no se trata de una mentira, o una conspiración, o un engaño, esto se trata de una decisión", ha dicho Blair en su larga comparecencia ante la comisión independiente que investiga las razones del por qué Reino Unido se embarcó con 45.000 soldados en la invasión a Irak.

"Y la decisión -ha continuado- que tuve que tomar, dada la historia de Sadam, dada su utilización de armas químicas, dado los más de un millón de personas que murieron por su culpa, dado los 10 años de violaciones de las resoluciones de la ONU, se basó en que ¿podríamos arriesgarnos a que este hombre reconstruyera su programa de armas?". "Creí... que lo correcto era no correr ese riesgo", ha agregado un Blair cada vez más confiado a medida que transcurría la sesión. A su juicio, aún está convencido de que Sadam estaba intentando restaurar su programa de armas de destrucción masiva, a pesar de que, hasta el día de hoy, dicho armamento nunca ha sido encontrado.

"La decisión que tomé - y francamente lo haría otra vez- fue que si había alguna posibilidad de que él (Sadam) pudiese desarrollar armas de destrucción masiva, deberíamos detenerle", ha dicho categóricamente. Opina que si Sadam no hubiese sido derrocado "hoy tendríamos una situación donde Irak estaría compitiendo con Irán", tanto en materia nuclear como en "apoyo a los grupos terroristas".

"No me arrepiento de haber derrocado a Sadam Husein", ha dicho sin vacilación.

Según sus palabras, después de los atentados del 11-S, tenía la convicción de que los proyectos de "Irán, Libia, Corea del Norte, Irak... tenían que llegar a su fin". En este sentido, ha mostrado su gran preocupación por los vínculos entre estos países, las armas de destrucción masiva y los terroristas. El ex mandatario ha puesto como ejemplo actual a Irán.

Sin acuerdo secreto con Bush

Blair, que ha calificado al régimen de Husein de "opresivo", ha negado que llegase a un acuerdo secreto con el ex presidente de EE UU, George W. Bush, para invadir Irak. "Le dije a Bush: tenemos que hacer frente a estas armas de destrucción masiva y si eso significa un cambio de régimen que así sea", ha declarado.

Al respecto, el que fue director de Comunicación de Downing Street, Alastair Campbell, reveló en su comparecencia hace dos semanas ante esta misma comisión que el ex primer ministro dio garantías por escrito a Bush, en una serie de notas personales escritas en 2002, de que el Reino Unido apoyaría la invasión de Irak si Washington decidía llevarla a cabo. Pese a ello, Campbell defendió a su antiguo jefe y reiteró que siempre defendió la necesidad de buscar una solución diplomática.

También lo defendió en su comparecencia Jonathan Powell, jefe de Gabinete entre 1997 y 2007 y uno de los hombres de máxima confianza de Blair, que desmintió que existiera "un pacto de sangre" entre el ex primer ministro y Bush para invadir Irak. Otro que ha sido ya interrogado es el ex ministro de Defensa Jack Straw, que no ofreció grandes novedades pero admitió sus reticencias iniciales a la acción militar, que fueron desapareciendo, según él, a medida en que comprendió la amenaza que suponía Sadam Husein.

Varias comparecencias

El objetivo de la comisión, que arrancó el pasado noviembre y ante la que ya han comparecido varios miembros del equipo de Blair, es evaluar los datos de inteligencia y los argumentos diplomáticos y políticos esgrimidos por el Gobierno, la estrategia durante la ocupación, el estado del equipamiento militar y si el trato a los detenidos se ajustó a la Convención de Ginebra.

Pero, ante todo, la cuestión sobre la que se indaga es si se trató de una guerra legal. En el transcurso de la investigación ha salido a la luz una carta fechada en marzo de 2002 en la que el ex fiscal general del Reino Unido, lord Goldsmith, advertía al entonces ministro de Defensa, Geoff Hoon, de que sería ilegal invadir Irak sin una resolución de Naciones Unidas que apoyara esa invasión, pese a lo cual el Ejecutivo decidió apoyar los planes de Estados Unidos.

Manifestaciones

Familiares de los soldados británicos fallecidos en Irak y grupos pacifistas se han manifestado con las manos pintadas de rojo a modo de sangre y al grito de "Bliar" (Blair, Mentiroso) frente al centro de convenciones que acoge la declaración del ex primer ministro. Frente al centro Queen Elisabeth II de Londres, que acoge la comisión independiente, se han congregado unas doscientas personas para pedir el arresto de Blair.

La investigación que el Reino Unido está llevando a cabo sobre su participación en la guerra de Irak ha alcanzado hoy su punto culminante con la comparecencia de Blair. La comisión, presidida por sir John Chilcot, ha citado a declarar además al actual ministro y entonces responsable del Tesoro, Gordon Brown, aunque su comparecencia, igual que la de otros cargos que aún están en el Gobierno, se ha dejado para después de las elecciones generales de mayo. Brown se mostró ayer "tranquilo" y aseguró que "Tony Blair puede explicar el caso, las decisiones que tomó, y hacerlo de la manera más profesional y elocuente".

Fuente: El País

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