Argentina: Los Kirchner: autoritarios que construyen su derrota

Cuando las personas no tienen la más mínima actitud de autocrítica y cuando no escuchan a quienes los aconsejan, lo más probable es que su autosuficiencia las lleve a cometer los mismos errores.

Tal es el caso de los Kirchner que reiteran el error de querer llevarse a todo el mundo por delante, sin importarles las instituciones republicanas, ni las leyes, ni el sentido común.

Esa forma de actuar que fue desnudada por la dignidad de los productores rurales allá por marzo de 2008, permitiéndole a la gran mayoría de la sociedad ver la verdadera raíz autoritaria del matrimonio presidencial, es la que los llevó a la aplastante derrota electoral de junio de 2009.

Encerrados en su propia autosuficiencia, los Kichner desoyeron la voluntad popular profundizando un estilo de gobierno autoritario y populista, avasallando la independencia del Poder Judicial y bloqueando el debate parlamentario.

Ayer, la furia kirchnerista en estado salvaje se mostró en todo su esplendor al intentar destituir al presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Martín Redrado, mediante un operativo político-mediático propio de las denominadas repúblicas bananeras.

Enceguecidos por el poder, no les importó que la Carta Orgánica del BCRA estableciera que para remover a sus directivos es necesario que lo disponga una comisión especial del Congreso de la Nación presidida por el presidente del Senado (Cobos) y los presidentes de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Economía del Senado, más los presidentes de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Finanzas de la Cámara de Diputados.

Es que antes tampoco les había importado dictar un Decreto de Necesidad y Urgencia para apropiarse de unos 6.500 millones de dólares de las reservas del BCRA, para destinarlos a aumentar el gasto público, disfrazándolo de pago de la deuda para recuperar el crédito internacional.

Peligran las reservas
Es de tal gravedad institucional y monetaria las decisiones tomadas por los Kirchner que si no se los detiene, todo esto puede terminar en un gran dolor de cabeza inflacionario que nos lleve a escenarios que mejor ni mencionar.
Las reservas del BCRA son para respaldar la moneda argentina, que es el equivalente a preservar el salario y el trabajo de sus habitantes. Si el mensaje es “las reservas son del gobierno de turno”, en este caso de los Kirchner, el despilfarro que se puede generar en vísperas de una elección presidencial puede ser descomunal.
A esto hay que sumarle que uno de los argumentos del los bonistas que quedaron fuera del canje de deuda, es que las reservas pueden ser embargadas porque son del gobierno Nacional, mientras que la defensa del Estado nacional siempre ha sido que no es así porque son de propiedad del BCRA.

Con reclamos por alrededor de 28.000 millones de dólares de capital más los intereses perdidos, los bonistas embargarían las reservas para cobrarse, eso es lo que les advirtió Redrado a los Kirchner sin éxito.

Un estilo furioso
La furia K continuó con la aplicación de un descomunal multa de 241 millones de pesos, a las empresas vinculadas con la compra en los mercados internacionales de Telecom de Italia por la empresa Telefónica de España. Curiosamente, es de público conocimiento que la intención de los Kirchner es obligar a los accionistas a venderles a grupos empresarios amigos del poder tal cual como ocurrió con el grupo Eskenazi que obtuvo una parte de YPF sin prácticamente desembolso dinerario.

No contentos con ello, la furia K se manifestó por tercera vez en el mismo día al anunciar un nuevo castigo para los diarios Clarín y La Nación, declarados enemigos que no merecen ni justicia, al fijar los precios del papel de diario que vende Papel Prensa.

Todo un estilo de desenfreno y autismo político que cada vez los aísla más de la sociedad que ya los abandonó. Ese estilo de gobierno expulsó de su seno a sus figuras más moderadas y reflexivas, aunque cargadas de ingenuidad, como por ejemplo Gustavo Béliz, Rafael Bielsa, Roberto Lavagna, Alberto Fernández, Alfonso Prat Gay, Martín Lousteau, Sergio Massa, Graciala Ocaña, Julio Cobos o Martín Redrado.

Sólo tienen cabida los que les dicen que van bien y que hay que profundizar el modelo, dibujándole un escenario paradisíaco de resurgimiento electoral en el 2011, que ya se lo dibujaron en el 2009 cuando las urnas los humillaron.

La realidad se asemeja mucho más a un escenario en donde los Kirchner construyen nuevamente su propia derrota, mientras en el camino irán quedando muchos que como las figuras expulsadas del kirchnerismo denostarán lo que antes apoyaron a rajatabla.

Fuente: Diario El Liberal

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