Ética y Politing: Siempre de la mano

Por Carlos Salazar Vargas

El Politing es coherente con el surgimiento de la libertad de elección. También es innegable que confiere a quienes lo utilizan, la responsabilidad de establecer sus límites como parte desu inevitable componente ético. No debe entonces, sucumbir a la tentación de servir a intereses personales, torticeros o inmediatistas, en detrimento de las grandes necesidades de los electores, pues el costo -sobre todo el social- sería muy grande.


Y es que el servicio debe ser la norma de todo empleado público, mucho más si se es elegido por la ciudadanía. Porque el voto de confianza que se recibe no se puede defraudar, si lo que se quiere es continuar en la arena política, en la exclusiva carrera electoral y llegar a ser catalogado dentro de la exclusiva categoría de político profesional. Indudablemente, velar por los intereses de la ciudadanía es parte de ello y debe ser un importante componente ético en su diario proceder.

De ahí que el Politing debe también enmarcarse, dentro de estrictas normas éticas como técnica en sí misma y además como enfoque que fomenta realmente la democracia y por ende, que sirve a los intereses de la ciudadanía. De acuerdo con lo anterior, debe ceñirse, entonces, al menos a cuatro principios éticos universales de orden eminentemente social:

1. RESPETO. A los derechos de los demás, a los de sus conciudadanos, copartidarios, amigos, colegas y competidores; en realidad, a los derechos de todo ser humano, quienes tienen el derecho a recibir de la sociedad apoyo mínimo para desarrollar sus funciones vitales físicas, alimenticias, de salud y desarrollo personal y corresponde al Estado vigilar su cumplimiento y al político velar respetuosamente para que el Estado lo sepa.

2. LIBERTAD. Permitir a los ciudadanos ejercer libremente su capacidad para elegir y determinar su vida. El tener la posibilidad de elegir siempre entre dos o más disyuntivas, vías, caminos. Si hay sólo una alternativa, opción o posibilidad, entonces, realmente no hay libertad.

3. HONESTIDAD. La información presentada, trasmitida y respaldada debe ser amplia, íntegra y veraz. La oferta política se debe cumplir siempre, sin ofrecer falsas expectativas. Hay que recordar que muchas veces una verdad a medias, es peor que la mentira entera.

4. SOLIDARIDAD. Debe estar en contra de la indiferencia ante los males que aquejan a la sociedad y tener un sentido de responsabilidad compartida. Sentir los problemas de sus congéneres y de aquellos quienes votan por el -como también de los que no lo hicieron- como los suyos propios.


El Politing es ahora indispensable y muy especialmente dentro de los procesos de fragilidad democrática por los cuales atraviesan la mayoría de países latinoamericanos. Pero para que cumpla con su finalidad, debe fundamentarse en la ética.

La regulación ética es imprescindible para que el Politing cumpla con su propósito básico: la satisfacción plena de las necesidades de la ciudadanía. De ahí la urgencia de un código de ética, concretamente para los candidatos a corporaciones públicas y demás puestos de elección popular, así como para los mismos especialistas en Politing. Es necesario establecer claramente, hasta donde pueden llegar sus estrategias, su responsabilidad y su compromiso.

La autorregulación como primer paso o como paso complementario y el castigo social que la apoye, son necesarios y consustanciales a los códigos de ética, que van en línea con las regulaciones a los medios de comunicación social.

Si existe la ley de derecho a la información y la información electoral es parte importante de ella y también existe una PROFECO: la Procuraduría Federal del Consumidor, con la misma filosofía debe funcionar un PROFEL: Procuraduría Federal del Elector como parte importante, integral y fundamental del Tribunal Electoral.

Como es más garantía el riesgo moral que el material, así la ética debe fomentar la confianza entre los ciudadanos, reivindicar la fe en la palabra. Porque si con el Politing se conoce al electorado, hay más posibilidades de manipularlo, pero esta práctica definitivamente, no forma parte del concepto. Así como no se vale que el ahorcado agradezca a la soga que no lo deja caer, un elector no puede premiar al politiquero que lo manipula.

Y es que lo ético no puede ser lo que le convenga a cada cual, o como lo entienda cada uno.

De ahí y teniendo en cuenta la gran responsabilidad social de la función pública y de la conveniencia de herramientas éticas y útiles para ello como el Politing, se hace ético también, el hecho de hacerlo conocer y sobre todo, reivindicarlo.

Debemos todos, entonces -como parte de nuestra responsabilidad ética- aseverarlo, divulgarlo, comentarlo y comprobarlo. Las mismas acciones éticas del gerente de Politing, son las mejores cartas de presentación y que hacen posible que así lo parezca, siguiendo el sabio dicho de los romanos, de que la esposa del César no sólo debe ser casta...debe también parecerlo.

Fuente: Poblanerias

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