España rechaza imitar a Obama

Por Iván Martín y Ladera

El Presidente de los Estados Unidos ha presentado esta semana un plan de estimulo del empleo que tienen como pilar fundamental el apoyo a las pequeñas y medianas empresas, como elementos decisivos en la lucha contra el desempleo.

La ofensiva puesta en marcha por la Casa Blanca concentrará las ayudas mediante la oferta de líneas de crédito y una sustancial reducción de impuestos.

Se puede criticar en muchos aspectos al pueblo norteamericano, pero si hay una cosa que la sociedad tiene clara en ese país, es que la riqueza y el bienestar futuro pasa por la buena salud de la economía y que esta depende del buen hacer de las empresas. Si estas se constipan los empleos y el futuro puede sufrir las consecuencias.

En una sociedad donde sería impensable una condena de la clase empresarial y mucho menos la persecución de esta, la media de Obama destaca por tratar de apoyar uno de los sectores que más esta sufriendo la crisis, pero que a su vez posee un enorme potencial de creación de impuestos.

Las pequeñas empresas puede ver reducida su carga impositiva (mucho menor que la que se padece en Europa y no digamos de españa), y acceder a créditos que les permitan mantenerse en pie y poder capear el temporal, evitando de esta forma la sangría de empleos que sufre EEUU (y eso que hablamos de una tasa del 10%).

En españa por el contrario, el abandono y la persecución a las pequeñas y medianas empresas se acentúa en una semana donde la movilización sindical (financiada por TODOS los ciudadanos) “satanizará” a la clase empresarial. El admirado, idolatrado y gran gurú de la clase política, Obama, parece que sólo es usado e imitado para el populismo mediático, mientras que su mensaje e iniciativas reales caen en el olvido por sus “fans”.

Mientras que se usa el nombre de Obama en vano para sacar partido electoral y de imagen, españa con tal de congratularse con el icono del marketing político es la primera que alza la mano y anuncia más tropas para la guerra de Afganistan, o vende a los cuatro vientos que es el modelo a seguir y se apunta a la moda verde, políticamente correcta, la economía sostenible (que parece más un anuncio de cervezas que otra cosa).

Imagen y más imagen, al final solo queda un mensaje que vende, carente de contenido, la caja está vacía (tanto como las arcas del Estado). A lo que no se apunta españa es a la lucha determinada de Obama para frenar el desempleo (que de momento no saca adelante en unas cámaras parlamentarias, que no son comparsas partidistas como las españolas). Las medidas puestas encima de la mesa por la Casa Blanca bien podrían ser copiadas por Moncloa y tratar de ayudar de esta forma a las empresas que son responsables de más del 80% del empleo de la nación. Pero no, para eso Obama ya no es tan atractivo, usemos su imagen, pero no su fondo.

Desgraciadamente, como en el caso del contrato alemán, españa nuevamente copiara poco y mal, una característica congénita de la clase política puesto que en 1978 cuando se copio un modelo democrático, se hizo sin separación de poderes, con autonomías (que no existen ni como modelo, ni como funcionamiento en ningún país) y con una Ley Electoral que jamás sería admitida ni como chiste de una comedia.

Al final se copia el título de la pregunta, pero el contenido, lo que vale de verdad, eso no se copia, ¿qué más da verdad? si al final quien paga la factura serán los los ciudadanos.

Fuente: Clase Media

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