Por Conrado Hornos
Uruguay cerraba el jueves la campaña hacia las elecciones presidenciales que en tres días decidirán si un ex guerrillero mantendrá a la izquierda en el poder o volverá al Gobierno un ex mandatario conservador.
Seis sondeos de intención de voto previeron una cómoda victoria el domingo de José Mujica, del gobernante Frente Amplio, sobre Luis Alberto Lacalle, del Partido Nacional, una de las dos corrientes políticas históricas del país.
Las encuestas dieron entre un 49,1 y un 50 por ciento a Mujica y entre un 41 y un 42,7 por ciento a Lacalle, una ventaja considerada prácticamente irreversible por analistas, salvo una "catástrofe".
A la medianoche comienza una veda a toda propaganda proselitista, para un período de "reflexión" que se extenderá hasta el domingo, cuando 2,56 millones de los 3,3 millones de habitantes del país están habilitados para votar.
En la noche del sábado también entrará en vigencia una prohibición a la venta de bebidas alcohólicas, que regirá hasta terminada la votación del domingo en Uruguay, donde el sufragio es obligatorio.
El Frente Amplio, que llevó a la izquierda por primera vez al poder en Uruguay en las elecciones del 2004, cerraba la campaña con una movilización en una de las playas de Montevideo con la presencia de Mujica, de 74 años, y de su compañero a la vicepresidencia, el ex ministro de Economía Danilo Astori.
Por su parte, Lacalle, de 68 años, realizaba un acto en la céntrica Plaza Independencia, donde acompañado por su candidato a vicepresidente, Jorge Larrañaga, rendiría homenaje al héroe nacional José Artigas al comienzo de su acto de cierre.
Pese a los vaticinios en su contra de las encuestas, en los que coinciden una mayoría de analistas políticos, el veterano político, cuya percibida actitud elitista le ha jugado una mala pasada entre los electores, desdeñó las previsiones.
El ex mandatario criticó el miércoles de noche a las encuestadoras por realizar proyecciones sobre el voto de los indecisos, que llegan hasta el 7 por ciento, ya que "se salen de la función científica para pasar a la de politólogos".
Mujica, por su parte, ha evitado el triunfalismo y en un programa radial dijo el jueves, con su típico hablar popular, que no se debía "poner la carreta delante de los bueyes".
El ex guerrillero, con un fuerte apoyo de las masas populares, ha prometido seguir las políticas del saliente presidente frentista Tabaré Vázquez, quien se retirará con una popularidad récord.
Con una política económica sana, diseñada por Astori, Uruguay evitó caer en recesión como consecuencia de la crisis financiera global y se espera que en el 2009 crezca por séptimo año consecutivo.
Ante ese panorama, Lacalle se abstuvo de anunciar cambios radicales, previendo apenas la eliminación de algunos impuestos y prometiendo mejorar la seguridad pública, el punto débil del Gobierno del Frente.
Fuente: Reuters
Uruguay cerraba el jueves la campaña hacia las elecciones presidenciales que en tres días decidirán si un ex guerrillero mantendrá a la izquierda en el poder o volverá al Gobierno un ex mandatario conservador.
Seis sondeos de intención de voto previeron una cómoda victoria el domingo de José Mujica, del gobernante Frente Amplio, sobre Luis Alberto Lacalle, del Partido Nacional, una de las dos corrientes políticas históricas del país.
Las encuestas dieron entre un 49,1 y un 50 por ciento a Mujica y entre un 41 y un 42,7 por ciento a Lacalle, una ventaja considerada prácticamente irreversible por analistas, salvo una "catástrofe".
A la medianoche comienza una veda a toda propaganda proselitista, para un período de "reflexión" que se extenderá hasta el domingo, cuando 2,56 millones de los 3,3 millones de habitantes del país están habilitados para votar.En la noche del sábado también entrará en vigencia una prohibición a la venta de bebidas alcohólicas, que regirá hasta terminada la votación del domingo en Uruguay, donde el sufragio es obligatorio.
El Frente Amplio, que llevó a la izquierda por primera vez al poder en Uruguay en las elecciones del 2004, cerraba la campaña con una movilización en una de las playas de Montevideo con la presencia de Mujica, de 74 años, y de su compañero a la vicepresidencia, el ex ministro de Economía Danilo Astori.
Por su parte, Lacalle, de 68 años, realizaba un acto en la céntrica Plaza Independencia, donde acompañado por su candidato a vicepresidente, Jorge Larrañaga, rendiría homenaje al héroe nacional José Artigas al comienzo de su acto de cierre.
Pese a los vaticinios en su contra de las encuestas, en los que coinciden una mayoría de analistas políticos, el veterano político, cuya percibida actitud elitista le ha jugado una mala pasada entre los electores, desdeñó las previsiones.
El ex mandatario criticó el miércoles de noche a las encuestadoras por realizar proyecciones sobre el voto de los indecisos, que llegan hasta el 7 por ciento, ya que "se salen de la función científica para pasar a la de politólogos".
Mujica, por su parte, ha evitado el triunfalismo y en un programa radial dijo el jueves, con su típico hablar popular, que no se debía "poner la carreta delante de los bueyes".
El ex guerrillero, con un fuerte apoyo de las masas populares, ha prometido seguir las políticas del saliente presidente frentista Tabaré Vázquez, quien se retirará con una popularidad récord.
Con una política económica sana, diseñada por Astori, Uruguay evitó caer en recesión como consecuencia de la crisis financiera global y se espera que en el 2009 crezca por séptimo año consecutivo.
Ante ese panorama, Lacalle se abstuvo de anunciar cambios radicales, previendo apenas la eliminación de algunos impuestos y prometiendo mejorar la seguridad pública, el punto débil del Gobierno del Frente.
Fuente: Reuters
Publicar un comentario en la entrada