República Dominicana: De cargos y carguitos

Por Lara Guerrero

Hay una larga tradición política en el país por la cual personas que no poseían cargo alguno en partido o gobierno, ni siquiera se les conoce en el ámbito político, se postulen para un cargo que ciertamente no obtendrán. Otros en una contienda se presentan para optar por cargos que no logran y luego terminan optando por unos menores con mayores posibilidades de éxito.

En situaciones como la última, está claro que no hay engaño alguno. Mientras que en la primera solo motiva la avaricia de alcanzar unos cuantos recursos asignados por la JCE. Los partidos políticos han recibido entre enero y junio de este año más de 200 millones de pesos para organizar las elecciones municipales y congresionales del próximo año , suma que se incrementará para final del año en un total de más de 526 millones 502 mil 169 pesos. Esto sin contar las asignaciones dispuestas por la ley para el año próximo.

También hay una tradición en el país y en el mundo por la cual personas que tienen un cargo político de menor peso que otro aspiren a ascender en la escala del poder y se postulen para ello. Por ser propio de la naturaleza humana el querer progresar, la sociedad y el derecho dan por descontado que, en el caso de ser electo, el aspirante renunciará al cargo menor para asumir el más importante.

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Aquí esta lógica no se cumple ni funciona, ya que muchos de nuestros candidatos aspirantes a la presidencia de la república en las pasadas contiendas se resistieron a dejar los beneficios de su curul, a sabiendas que violaban la ley, con la ventaja de que no hubo nadie que los hiciera cumplir la misma.

La experiencia nos enseña que no siempre es el cargo o la responsabilidad del compromiso lo que hace latir los corazones de nuestros representantes sino más bien la cantidad de 0s que contenga el presupuesto a dicha cartera y la libertad de acción que el cargo permita.

Lo que nunca veremos es que alguien que ocupe una posición de Diputado se postule por un cargo de menor peso; o que un sindico, ahora aspire para regidor, muy a pesar de que sea para este último cargo que este calificado dado su curricular profesional, aptitudes y cualidades.

Está comprobado es que las aspiraciones políticas no están motivadas están motivadas por un sentimiento altruista de servir al pueblo y a la nación, sino más bien en las necesidades carteristas de cada bolsillo y el poder político que dichas posiciones otorgan al ocupante.

Pocas posiciones y muchos aspirantes han ocasionado los conflictos actuales en todos los partidos políticos. En el PLD se espera con ansias la conclusión de la Reforma, a partir de la cual saldrán múltiples candidatos aspirantes al puesto de LF. Como parte de la naturaleza intrínseca del PRD, no han faltado las riñas, pataletas, empujones y exabruptos por parte de los dirigentes, solo por las posiciones internas del partido, lo que nos da un vistazo a lo que será la lucha por el primer cargo a la nación. El PRSC ni hablar, entre consenso, primarias, plancha única, que van, que no van, que los disidentes, que los que se quedaron, tienen más de un mes debatiendo, sin darse cuenta el impacto negativo que dicha pugna genera dentro de la poca militancia reformista casi en extinción.

Sería interesante realizar un profundo estudio de investigación de comportamiento político para conocer la determinación y motivación de muchas de estas candidaturas que solo salen por una contienda, sus aspirantes sacados como de la mitología griega y por arte de magia, vuelven a desaparecer para siempre hasta otro periodo donde puedan lograr cuadrar con unos cuantos chelitos para equilibrar sus presupuestos.

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