Por Adrian Hernández
La animosidad de los medios y la judicialización de la campaña electoral son características de esta contienda. Se multiplicó lo peor de las prácticas políticas para perjudicar al competidor electoral. ¿Y las propuestas?
La Coalición Cívica persiste en su objetivo de que la Corte Suprema de Justicia se pronuncie en contra de las “listas testimoniales”. El uso de la marcha peronista por el kirchnerismo se halla en tela de juicio, luego de que el hijo de Hugo del Carril, Hugo Fontana, accionó judicialmente para proteger su provecho proselitista.
Francisco de Narváez presentó una recusación al juez que lo citó a declarar en plena campaña electoral. Felipe Solá aparece involucrado en una causa reflotada en medio de la campaña, por presuntas irregularidades en la compra de patrulleros, cuando era gobernador bonaerense. Claudia Rucci, que acompaña la lista de Solá, fue denunciada por un presunto fraude al Estado, debido al cobro de indemnizaciones otorgadas a hijos de desaparecidos.
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Una situación muy similar a esta multiplicación de causas judiciales se produjo durante las elecciones legislativas de 2005. El kirchnerismo había denunciado una cuenta que supuestamente tenía Enrique Olivera en el exterior, para desprestigiarlo frente al electorado porteño. En aquella campaña, Olivera era primer candidato porteño en la lista de Elisa Carrió.
La ilusión de unidad perfecta exhibida por Unión Pro quedó pulverizada con el relegamiento de Felipe Solá de los spots televisivos que, principalmente, apuntaban a conquistar al electorado joven e indeciso. El mismo Felipe Solá sembró dudas sobre la continuidad del acuerdo programático en el Congreso, que habían asumido inicialmente después del 28 de junio. En el programa de Paulino Rodríguez, por Continental, al ser consultado sobre la continuidad del acuerdo respondió con un tono desapasionado: “Creo que sí”.
Los desajustes se acrecentaron una vez que trascendió el supuesto comentario que realizó Mauricio Macri sobre Michetti. “Gabriela se cree la Madre Teresa de Calcuta”.
Unión Pro, también, sobresale por el marketing político. Una problemática compleja en sus causas, como la inseguridad, por ejemplo, queda reducida a su solución a cuatro elementos enlazados en el spot, como la policía, leyes, justicia y cárceles.
La vuelta de la farandulización de la campaña con El Gran Cuñado de Tinelli, inscripta en la pelea entre el Gobierno y el grupo Clarín, contribuyó a mostrar los defectos públicos de los candidatos. Carlos Menem, en su visita al programa, le recordó al personaje de Néstor Kirchner la afirmación del ex Gobernador de Santa Cruz, referida a Menen: “es el mejor Presidente de la historia”.
La agresividad con que los candidatos debaten y la pobreza de propuestas que revelan en general no es algo que sorprenda como la intervención de los medios de comunicación. La animosidad con que los medios más influyentes, Clarín y La Nación, impusieron, en el debate electoral, el rol del Estado frente a la nacionalización de una de las empresas del grupo Techint, en Venezuela, demuestran que los medios de comunicación, también, hacen campañas, con escaso disimulo.
En este sentido, el arco opositor se asegura de imputar a la gestión de la Casa Rosada las mismas características del Gobierno de Hugo Chávez. Néstor Kirchner no deja de sobreactuar con la idea del caos o el kirchnerismo. Él, antes reacio a las apariciones mediáticas, prometió una reformulación de la Ley de Quiebras, enfocado en el electorado trabajador, en las últimas horas.
En su libro Hombres Mediocres, escrito en 1991, José Ingenieros traza una lúcida distinción entre “ser” y “parecer”: “Quien parece renuncia a ser”. La pregunta que justifica la cita es ¿quiénes son verdaderamente nuestros candidatos?
Los dirigentes, en general, renuncian a exponer propuestas, en el caso de tenerlas, porque el competidor está más atento a señalar los defectos ajenos que las propias virtudes. Se podría decir que quedan atrapados más en su defensa que en difundir propuestas para evitar la pérdida de votos. Entonces, ¿por qué prefieren “parecer” políticos que no tienen propuestas, si podrían seducir a los votantes con buenas propuestas?
La afirmación conclusiva es que efectivamente son dirigentes que no tienen propuestas y, en consecuencia, eligen desgastar los defectos del competidor para quedar como políticos menos malos que los primeros. Aquí, el marketing, en el sentido peyorativo del término, y la judicialización de la campaña constituyen las mejores espadas para la estocada.
Los candidatos prefieren “parecer”. Felipe Solá evadió una pregunta, en radio Continental, al sostener que él tiene “propuestas” y que “el problema es que a nadie le interesa escucharlas”. La Coalición Cívica, en el lanzamiento de campaña, se mostró como un equipo unido, pero rápidamente Julio Cobos rompió con el armado mediático.
En las últimas horas, después de hacerse pública la reunión entre Francisco de Narváez y Julio Cobos, Gerardo Morales se expresó con un seco “sin comentario”, según la consulta de Crítica de la Argentina, tras conocerse que el motivo del encuentro era para solidarizarse con De Narváez por la citación judicial que recibió.
También cabe preguntarnos ¿quiénes “somos” los argentinos? ¿Qué parecemos? Quizás estas elecciones no representen los mejores caminos hacia el país soñado y quizá sea la única oportunidad de dejar atrás las costumbres que no sirven más, como el mamarracho de las listas testimoniales.
Fuente: San Pablo
La animosidad de los medios y la judicialización de la campaña electoral son características de esta contienda. Se multiplicó lo peor de las prácticas políticas para perjudicar al competidor electoral. ¿Y las propuestas?
La Coalición Cívica persiste en su objetivo de que la Corte Suprema de Justicia se pronuncie en contra de las “listas testimoniales”. El uso de la marcha peronista por el kirchnerismo se halla en tela de juicio, luego de que el hijo de Hugo del Carril, Hugo Fontana, accionó judicialmente para proteger su provecho proselitista.
Francisco de Narváez presentó una recusación al juez que lo citó a declarar en plena campaña electoral. Felipe Solá aparece involucrado en una causa reflotada en medio de la campaña, por presuntas irregularidades en la compra de patrulleros, cuando era gobernador bonaerense. Claudia Rucci, que acompaña la lista de Solá, fue denunciada por un presunto fraude al Estado, debido al cobro de indemnizaciones otorgadas a hijos de desaparecidos.
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Una situación muy similar a esta multiplicación de causas judiciales se produjo durante las elecciones legislativas de 2005. El kirchnerismo había denunciado una cuenta que supuestamente tenía Enrique Olivera en el exterior, para desprestigiarlo frente al electorado porteño. En aquella campaña, Olivera era primer candidato porteño en la lista de Elisa Carrió.
La ilusión de unidad perfecta exhibida por Unión Pro quedó pulverizada con el relegamiento de Felipe Solá de los spots televisivos que, principalmente, apuntaban a conquistar al electorado joven e indeciso. El mismo Felipe Solá sembró dudas sobre la continuidad del acuerdo programático en el Congreso, que habían asumido inicialmente después del 28 de junio. En el programa de Paulino Rodríguez, por Continental, al ser consultado sobre la continuidad del acuerdo respondió con un tono desapasionado: “Creo que sí”.
Los desajustes se acrecentaron una vez que trascendió el supuesto comentario que realizó Mauricio Macri sobre Michetti. “Gabriela se cree la Madre Teresa de Calcuta”.
Unión Pro, también, sobresale por el marketing político. Una problemática compleja en sus causas, como la inseguridad, por ejemplo, queda reducida a su solución a cuatro elementos enlazados en el spot, como la policía, leyes, justicia y cárceles.
La vuelta de la farandulización de la campaña con El Gran Cuñado de Tinelli, inscripta en la pelea entre el Gobierno y el grupo Clarín, contribuyó a mostrar los defectos públicos de los candidatos. Carlos Menem, en su visita al programa, le recordó al personaje de Néstor Kirchner la afirmación del ex Gobernador de Santa Cruz, referida a Menen: “es el mejor Presidente de la historia”.
La agresividad con que los candidatos debaten y la pobreza de propuestas que revelan en general no es algo que sorprenda como la intervención de los medios de comunicación. La animosidad con que los medios más influyentes, Clarín y La Nación, impusieron, en el debate electoral, el rol del Estado frente a la nacionalización de una de las empresas del grupo Techint, en Venezuela, demuestran que los medios de comunicación, también, hacen campañas, con escaso disimulo.
En este sentido, el arco opositor se asegura de imputar a la gestión de la Casa Rosada las mismas características del Gobierno de Hugo Chávez. Néstor Kirchner no deja de sobreactuar con la idea del caos o el kirchnerismo. Él, antes reacio a las apariciones mediáticas, prometió una reformulación de la Ley de Quiebras, enfocado en el electorado trabajador, en las últimas horas.
En su libro Hombres Mediocres, escrito en 1991, José Ingenieros traza una lúcida distinción entre “ser” y “parecer”: “Quien parece renuncia a ser”. La pregunta que justifica la cita es ¿quiénes son verdaderamente nuestros candidatos?
Los dirigentes, en general, renuncian a exponer propuestas, en el caso de tenerlas, porque el competidor está más atento a señalar los defectos ajenos que las propias virtudes. Se podría decir que quedan atrapados más en su defensa que en difundir propuestas para evitar la pérdida de votos. Entonces, ¿por qué prefieren “parecer” políticos que no tienen propuestas, si podrían seducir a los votantes con buenas propuestas?
La afirmación conclusiva es que efectivamente son dirigentes que no tienen propuestas y, en consecuencia, eligen desgastar los defectos del competidor para quedar como políticos menos malos que los primeros. Aquí, el marketing, en el sentido peyorativo del término, y la judicialización de la campaña constituyen las mejores espadas para la estocada.
Los candidatos prefieren “parecer”. Felipe Solá evadió una pregunta, en radio Continental, al sostener que él tiene “propuestas” y que “el problema es que a nadie le interesa escucharlas”. La Coalición Cívica, en el lanzamiento de campaña, se mostró como un equipo unido, pero rápidamente Julio Cobos rompió con el armado mediático.
En las últimas horas, después de hacerse pública la reunión entre Francisco de Narváez y Julio Cobos, Gerardo Morales se expresó con un seco “sin comentario”, según la consulta de Crítica de la Argentina, tras conocerse que el motivo del encuentro era para solidarizarse con De Narváez por la citación judicial que recibió.
También cabe preguntarnos ¿quiénes “somos” los argentinos? ¿Qué parecemos? Quizás estas elecciones no representen los mejores caminos hacia el país soñado y quizá sea la única oportunidad de dejar atrás las costumbres que no sirven más, como el mamarracho de las listas testimoniales.
Fuente: San Pablo
FRANCISCO DE NARVÁEZ, Serpiente de Agua
"Todo esotérico es peronista, esa es la regla, pero no todos los peronistas son esotéricos".
El esoterismo es poder. Lo fue siempre. Y en nuestros días, sin alcanzar el rango de sacerdocio institucional, el esoterismo pervive a través de Logias y Sectas que son tan poderosas como los gobiernos de cualquier Nación del mundo. Es simple entender: muchos políticos pertenecen a estas organizaciones ocultistas verbigracia: la Logia de la Francmasonería, los Rosacruces y el Esoterismo Mundano o informal.
Quien es esotérico, más allá del hermetismo que preserva para sí mismo, se manifiesta a través de la simbología e iconografía que se percibe en su entorno. Esto puede ocurrir en forma inconciente, intuitiva o instintiva. Lo esotérico atrae solo al ocultista y el ocultista ama el poder. En la oficina del electo Diputado de la Nación se muestra esplendente la Rosa de los Vientos.
En el esoterismo sucede algo parecido y De Narváez dimana esa condición. Debo aclarar que no es injuriante endilgarle a alguien la condición de Iniciado, por el contrario, todo genio y hombres del poder mundial fueron, son y serán esotéricos. Lo único que se debe determinar es el grado y el espacio de la práctica. "Tener dinero no es poder esotérico sino solo una parte de ese poder"
El símbolo más fuerte de identidad ocultista del electo diputado es el tatuaje en su cuello, en ese sentido, consultamos a un polémico y atribulado esoterista argentino,( info@zodiacguille.com - www.zodiacguille.com ) archiconocido en todo el mundo, excepto en Argentina: Don ZodiacGuille nos responde "en pocas palabras explicaré los símbolos con que se identifica esta persona" (De Narváez).
"Lamentablemente sincretiza los extremos, por cuanto la Rosa de los Vientos es uno de los tantos símbolos utilizado por los Nazis. En numerología el 8 sinboliza el Infinito o Lemnicasta, en el Tarot es la Fuerza y es la cantidad de los rayos de la Rosa... esto es peligroso por cuanto este simbolo lleva al practicante a la locura, al envenenamiento como a Adolfo Hitler. Extraño en él que es descendiente de judíos"
"Y en cuanto al figura de la Serpiente de Agua y su ubicación yugular, pone al Yin y el Yang en un lugar donde la dicotomía del kundalini pone a la serpiente en el dominio del bien y del mal. Dicho en criollo, la práctica esotérica que nos ocupa es peligrosa por su inescrupulosidad. Hace un culto de la traición para llegar al poder y eso es un riesgo mental extremo"
No habíamos reparado en la foto de Francisco De Narváez en su oficina donde se puede observar la Rosa de los Vientos. Pero la pregunta sigue en pié: ¿Es el diputado electo esotérico y ocultista? Don Zodiac Guille respondió: "hasta los tuétanos, definitivamente esotérico". "Lo digo por la ubicación del tatuaje adyacente a la yugular y muy cerca de cóndilos occipitales"
Y agregó, "el lenguaje esotérico es entendible y el Iniciado sabe de lo que se está hablando. De Narváez quiere que se hable de su tatuaje, el considera que eso revitaliza su figura política y esotérica por cuanto la serpiente en el cuello sincretiza a los 4 elementos (Tierra, Agua, Aire y Fuego). No es un improvisado y conoce la Zarza de Horeb"
De acuerdo a las apreciaciones de Don Zodiac Guille "De Narváez se acerca a una mezcla de Rosacruz con Franckmasón, quiere ser Perón y condiciones no le faltan pero tendría que tener algunos esoteristas que hagan cosas por él. Así como va, solo, puede ser sorprendido por la desgracia. No quiero hablar más de este tema".
"Recuerden algo: Todo esotérico (argentino) es peronista, pero no todos los peronistas pueden ser esotéricos" concluyó. Lo cierto es que, la simbología es real, De Narváez ostenta liberalmente su condición esotérica. Pero ¿qué sucede en su entorno dirigencial? ¿qué opinará Mauricio Macri del esotérico socio político? Esa es otra incógnita que "esotericamente" se irá develando.
06 agosto, 2009